Cuando digo no, me siento culpable

No sé cuál es la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo
Bill Cosby
La parte más complicada en el cambio hacia la asertividad es deshacerse de la culpa. Porque la culpa es un sentimiento que provoca reacciones muy potentes en nuestro interior y nos ata a formas de actuar que nos hacen daño por ‘una buena causa’. ¿Y cómo nos negamos a hacer un bien a otro? ¿Qué dirían de mí? Muchas veces no nos planteamos si es posible actuar de otra manera porque lo hacemos por el bien del otro, para que esté contento o porque tememos perder su afecto o su favor al negarnos a facilitarle las cosas. Quizá no podemos darnos permiso a decir no de un día para el otro, pero si podemos empezar a considerar en términos de ganancias y pérdidas nuestras acciones: si cada vez que aceptamos algo nosotros nos perjudicamos y el otro sale beneficiado, no podemos hablar de justicia, esa justicia que nos obliga a ‘ser buenos y hacer un favor’. Ni siquiera es empatía. La mayoría de las veces no aceptamos que estamos siendo utilizados, o peor ‘dados por supuestos’, lo que genera que encima de que requiere de un esfuerzo extra no se reciban ni las gracias. Es un castigo autoimpuesto en que nos negamos el derecho a valorar nuestros actos. Aprender a valorarnos también implica respetar nuestros sentimientos, y confiar en el propio criterio para decir ‘lo siento, pero NO’.
Seguro que si empezamos a marcar límites los otros se van a quejar, van a tener que ocuparse de cosas que antes hacíamos por ellos, pensábamos por ellos, afrontábamos por ellos… cuando perdemos comodidad siempre hay queja. Tenemos que estar preparados para ello. Y en este punto, recomiendo este libro ‘Cuando digo no, me siente culpable’. No sólo es un buen guion para entender que es y que no es la asertividad y como ponerla en práctica, sino también da unas pautas concisas sobre cómo actuar en una variedad de ejemplos y, especialmente, a sobrellevar el ‘chaparrón de la queja’ posterior. Es un libro muy directo y sencillo, dónde se dan guiones concretos e ideas prácticas para actuar.
Creer que podemos evitar los conflictos y satisfacer a todo el mundo es querer tapar el sol con un dedo. Sólo cuando tenemos confianza es posible permanecer firme y ‘enseñar’ a los que nos rodean a valorarnos, porque nosotros también daremos valor a nuestras acciones.
Bibliografía: ‘Cuando digo no, me siento culpable’. Manuel J. Smith. Ed. DeBolsillo: 2003