Una solución de verdad

imagesCon frecuencia las personas tendemos a centrarnos en los detalles de los problemas que nos parecen más molestos. Con detalles no me refiero a partes poco importantes, sino simplemente a una porción del total. Esto a es a lo que normalmente llamamos síntoma. Cuando una persona siente una molestia que le resulta poco llevadera, piensa en pedir ayuda y buscar una solución. Es normal que queramos quitarnos las molestias, pero a menudo, no lo hacemos de la mejor manera para un bienestar duradero. Sobretodo si se trata de temas psicológicos. Cuando nos pasan cosas como perder el sueño o el apetito, sentirnos bajos de energía o alterados, irritables o ansiosos, el problema no es lo que sentimos, sino por qué hemos llegado a ese estado. Puede parecer una vía secundaria, pero en realidad es la manera de atajar el problema de raíz. Si sólo nos fijamos en acallar el malestar, puede ir volviendo indefinidamente. Si buscamos el origen lo podemos hacer desaparecer de verdad.

Imagina que tienes un poco de fiebre. Puedes tomar una pastilla y se irá por un rato, estarás bien. Pero si vuelve con frecuencia, conviene hacer un estudio para ver que la puede estar provocando. Con la ansiedad, por ejemplo, es lo mismo. Nadie es ‘ansioso’, ese no es su problema. Lo que sucede es que responde de esta manera ante un problema más interno que a lo mejor no se es consciente de tener. La ansiedad es como la fiebre, común y general, no describe nada sobre el problema, sólo que existe.

Es fácil que hoy en día haya muchos intereses en vendernos soluciones fáciles y mágicas a problemas comunes. Pero eso no te lleva a mejorar, sólo a poner tiritas. Puede parecer que una terapia llevará mucho tiempo ¿pero te has planteado cuánto tiempo llevas poniendo tiritas? Hay muchas cosas que son más sencillas de solucionar de lo que piensas si buscas ayuda profesional. Puedes ganar mucho más que eliminar un malestar, ganar en autoestima, conocimiento y crecimiento personal.

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