El día 24 de noviembre de 2012 tuvo lugar la clausura de la 3ª edición del Postgrado en Terapia Dendros: Técnicas Terapéuticas y quiero compartir el escrito de la alumna Marta Grau porque yo que he diseñado este curso de formación no hubiera podido explicar mejor lo que se vive y se aprende sobre uno mismo como persona y como profesional a lo largo del postgrado. ¡GRACIAS MARTA!
Laura Contino
Directora del Postgrado en Terapia Dendros

SÍNTESIS DE UNA EXPRÉNCIA TERAPÉUTICA

“Cuando se me pidió realizar un trabajo para poder finalizar este curso pensé que esto seria, (como se dice en catalán) “bufar i fer ampolles”. En realidad las instrucciones fueron claras, hacer un escrito o bien, sobre una de las clases que más me habían aportado o bien, un resumen de los distintos encuentros realizados a lo largo de estos 11 meses. Parece sencillo verdad, pues al ponerme a escribir me he dado cuenta que no me resulta fácil escoger solo uno de los temas trabajados durante el postgrado pues todas y cada una de las clases me han enriquecido tanto a nivel personal como a nivel académico y de conocimientos y por otro lado, tampoco me resulta fácil resumir en un espacio reducido todas las sensaciones, emociones y sentimientos despertados durante este período de tiempo. Así pues, me gustaría aprovechar estas líneas para expresar las sensaciones y experiencias vividas a lo largo del curso así como las impresiones obtenidas con el acercamiento de su final, intentado plasmar lo que para mi ha significado iniciar este camino en el mundo terapéutico.
La realización de este trabajo me ofrece la posibilidad de hacer un ejercicio de introspección para poder entender, comprender e interpretar los pensamientos, sentimientos y actos que han surgido en mi interior a lo largo de este curso. Si es cierto que se trata de un postgrado académico, sin embargo va mucho más allá que un simple aprendizaje de diversas técnicas terapéuticas para aplicarlas posteriormente en consulta. Es por este motivo que redacto estas palabras desde la emoción y no desde la razón.
Ya en el primer día, donde trabajamos la primera visita, me di cuenta de la fuerza con la que el curso entraría en mi vida, pues como vengo diciendo, no se trata de una formación corriente, sino del inicio de un proceso terapéutico real. El hecho de trabajar durante todas las clases con aspectos totalmente personales, facilita el ejercicio de comprensión y asimilación de los diversos constructos que se van introduciendo durante este período formativo, así pues, el ir respondiendo las preguntas ofrecidas con el material didáctico ayudo en un proceso interior de “darse cuenta” desde el que se construyo una demanda más específica trabajada, sobretodo durante el segundo encuentro en el que tratamos el análisis de la demanda.
Respecto a este análisis, me gustaría remarcar la importancia de las técnicas creativas en este proceso que promueven un acercamiento a la demanda/problema desde otro plano de la psique, aquel más relacionado con la parte emocional del ser, la parte más esencial que se separa de aquella que se rige por el uso de la lógica y la razón. Permitirse a una misma crear, dibujar, pintar, jugar con plastilina… conecta directamente con lo que sentimos en ese momento, con las emociones que un hecho puntual o nuestra situación actual nos despierta, pudiendo priorizar nuestras acciones o nuestra demanda para poder llegar a una meta final basada en el propio bienestar emocional. Me gustaría destacar, que esta sensación de bienestar empieza a fraguarse, o al menos así lo sentí yo, desde el mismo momento en el que eres capaz de ordenar tu demanda, de verbalizarla, priorizarla. Cuando vas quitando, poco a poco, las capas más superficiales de tu problema y te quedas con la base, con el núcleo del mismo, desde ese momento puedes empezar a dirigir tus acciones, tu energía para conseguir ese objetivo. El inicio de esta movilización ya hace que una se sienta mejor.
Con el estudio del genograma te das cuenta de la importancia del sistema familiar en tu vida individual. Como, de manera inconsciente, vas repitiendo patrones que se han producido en tu familia a la largo del tiempo y como estos patrones van configurando a tu persona, creencias, constructos, conceptos… que van pasando de generación en generación y que, sin darnos cuenta, vamos repitiendo sin pararnos a pensar si siguen siendo útiles o no teniendo en cuenta el momento presente. En mi caso particular, todavía no se discernir si no es mi momento para introducirme en el tema familiar o simplemente mi herencia familiar sigue siendo adecuada a mi presente no sentí una gran revelación en esta clase así como pude sentirlo con las dos primeras.
Siguiendo con la cronología de las clases, llegamos a la que creo, fue la clase que más me impactó, la autocaracterización, biografía emocional y línea de la vida. Fue en este momento en el que me di cuenta de la importancia de las experiencias pasadas, de como, a lo largo de nuestra vida, vamos adquiriendo diversos recursos que no ayudan a superar momentos difíciles. Es curioso como, con el paso del tiempo, estos recursos van quedando almacenados en la memoria y como no los tenemos en consideración en momentos de crisis presentes, pensamos que aquellas situaciones a las que nos enfrentamos siendo unos niños o teniendo menor edad no son comparables con nuestro problema actual, sin darnos cuenta que, en mayor o menor medida, los patrones se van repitiendo y, si prestamos un poquito más de atención a nuestro pasado, podremos extrapolar todos los conocimientos adquiridos a lo largo del tiempo para superar la situación actual. La respuesta ya la tenemos, los recursos los tenemos, solo nos falta darnos cuenta de su presencia en una misma.
Una vez estos recursos han sido devueltos a nuestra parte consciente, es importante no volverlos a olvidar, para ello el aprendizaje en inteligencia emocional nos ayuda a mantener dichos recursos para afrontar el día a día y los diferentes momentos de crisis que, seguro, irán apareciendo a lo largo de nuestra vida. Como curiosidad diré que, allá donde voy, siempre viene conmigo mi frasquito de recursos.
Posteriormente tanto la clase de invitación de los familiares como la de trabajo corporal no pude asistir por tanto no puedo opinar al respecto. Sobre el taller de estimulación bilateral, quizás no llegué a entenderlo correctamente, quizás no sentí todo lo que me hubiera gustado sentir. Si es cierto que me pareció una técnica muy potente teniendo en cuenta las reacciones de mis compañeras, no obstante yo no pude sentir la fuerza de esta técnica en mi misma.
Finalmente, el cierre de la terapia me pareció, junto con la clase de la línea de la vida, una de las más interesantes a nivel personal. Poder ver el recorrido realizado desde el día en el que empezaron las clases hasta el momento presente, nuevamente darme cuenta de las muchas cosas que han pasado, algunas preciosas, otras no tanto y aun así, seguir caminando, seguir teniendo ilusiones, sin miedo a empezar nuevas aventuras, nuevos proyectos… Y, sobretodo, darme cuenta que, sin planearlo, mi situación el día en el que empezamos el curso y la situación del momento presente eran (o son) muy parecidas, salvo por una gran diferencia, mi forma de afrontarlas. Por este motivo puedo decir, GRACIAS, gracias por acompañarme en estos meses, gracias por ofrecerme la posibilidad de crecer, de evolucionar como persona, de aprender a seguir adelante y también, no se debe olvidar, gracias por compartir todos los conocimientos adquiridos con vuestra experiencia que, seguro, en algún momento de mi vida podré aplicar como profesional de la psicología, porque, no nos olvidemos, se trata de un postgrado académico que creo, se debe emprender desde una misma, es necesario implicarte a nivel personal con el mismo para poder sacar todo el fruto que ofrece, para poder exprimirlo al máximo y así, al finalizar sentirte preparada para afrontar la vida laboral y, lo más importante, haber aprendido a conocerse a una misa, aceptarse, lo positivo y lo negativo, y seguir adelante siempre con ganas de más.
Como punto final decir, que el título del presente trabajo no es casualidad, para mi no ha sido un curso cualquiera, para mi ha sido un proceso terapéutico, en el que he llorado, he reído, me he enfadado y al final, he cambiado, crecido, evolucionado”.
Marta Grau