La búsqueda de sentido durante las crisis.

Podemos considerar que estamos viviendo una crisis colectiva, si hubiéramos podido decidir, hubiéramos elegido no pasar por esta adversidad, pero evidentemente esto no está en nuestras manos. Lo que sí está en nuestras manos es la actitud que vamos a tomar ante esta situación desafiante.

Aunque es verdad que no podemos cambiar las circunstancias objetivas que han desencadenado esta crisis colectiva, efectivamente hay muchos elementos que escapan de nuestro control y es importante poder aceptarlo. Podemos tomar una actitud activa ante nuestra crisis. Tal y como teorizó el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl, superviviente de varios campos de concentración durante la segunda guerra mundial, a las personas se les puede arrebatar todo, excepto lo que él llamaba la última voluntad del ser humano, escoger la actitud con la que te puedes enfrentar al sufrimiento.

Lo que puede hacer difícil aceptar determinadas situaciones críticas es la falta de sentido. La incomprensibilidad de tener que vivir una realidad tan injusta, sintiéndonos arrastrados a menudo por las circunstancias. La idea de tener un control parcial sobre el mundo, es golpeada de manera contundente.

Según Frankl, la búsqueda del sentido de la vida es la esencia de la existencia, y este sentido, no se puede dar, cada quien lo ha de encontrar desde su individualidad irrepetible. No es necesario estar siempre preguntándonos cuál es el sentido de la vida, simplemente hay que ir enfrentándose con responsabilidad a los problemas que nos plantee la vida.

Frankl resalta la responsabilidad y la libertad de las personas, incluso en condiciones de gran estrés, dar un sentido a tales experiencias puede permitir sacar algo positivo para la persona. Tomar consciencia de que ante lo que estamos pasando puede existir la posibilidad de adoptar una actitud constructiva, viéndola como posibilidad de aprendizaje, superación personal, autoconocimiento, crecimiento, apoyo y cooperación con las demás personas, etc. Esos serían ejemplos de un sentido existencial del sufrimiento.