Aceptar nuestras emociones.

La emoción es una respuesta fisiológica del organismo delante de una estimulación interna o externa. Tratándose de una respuesta fisiológica que tenemos en común con los animales no es controlable y es universal. Por lo tanto, el ser humano no puede decidir si quiere o no quiere sentir algo, sí puede decidir qué hacer y cómo actuar respecto a lo que está sintiendo.

No hay emociones positivas y negativas, todas tienen una función necesaria para la evolución de la especie: sin la percepción del miedo el nivel de supervivencia del ser humano sería muy bajo. Cada situación provoca una emoción y cada emoción necesita una forma de expresión para que no se produzcan síntomas.

Para poder gestionar cualquier emoción debemos identificarla, aceptarla, no tener vergüenza de sentirla ni de admitirla y sobretodo no intentar suprimirla, evitarla o reprimirla. Cuando sentimos una emoción siempre es por algo y debemos detenernos a analizar que estimulo la desencadeno.

LOS PASOS BÁSICOS PARA DEJAR QUE LAS EMOCIONES PASEN.

  • Observar nuestras emociones. Darse cuenta de su presencia. Dar un paso atrás. No dejarse superar por la emoción.
  • Intentar experimentar la emoción como una ola que viene y se va. (puede ser muy útil concentrarse solo en la parte física de la emoción)
  • Intentar ni bloquear o suprimir la emoción. Abrirse al fluir de la emoción. No intentar librarse de la emoción. No apartarla. No juzgarla ni rechazarla. No intentar mantener la emoción. No colgarse de ella. No amplificarla.
  • Darse cuenta de que uno no es la emoción que siente.
  • Darse cuenta de que no tenemos porque actuar según la emoción que sintamos.
  • Intentar construir un muro para mantener las emociones fuera de nuestro mundo produce el efecto contrario: las emociones se enquistan dentro del mismo. Por lo tanto, intentaremos llevar a cabo lo contrario: aceptar nuestras emociones.

Amurallar tu propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.

Frida Kahlo