acudir a terapia sexual

¿Cuándo acudir a terapia sexual?
Yo creo que la respuesta puede ser rápida, cuando en vez de placer ante el sexo hay sufrimiento, propio o de la pareja. No cuando aparece una vez de forma esporádica, sino cuando se va repitiendo o agravando con el tiempo.
¿Dónde puede aparecer el sufrimiento o conflicto en la pareja?
· Ante la Falta de deseo de uno de los dos (independientemente del sexo)
· Si hay rechazo , o miedo, ante tener relaciones sexuales
· Cuando se vive de forma muy diferente la frecuencia en las relaciones sexuales (uno quiere más que el otro, u el otro vive mal que su pareja tenga mayor deseo)
· Cuando de forma repetida aparece disfunción eréctil y se vive mal (por parte de uno o ambos)
· O por el contrario , cuando la erección dura demasiado y llega a ser dolorosa
· Si aparece dolor ante cualquier situación no buscada (antes o durante la penetración). Esto puede pasar Tanto en hombres como en mujeres
· Si el hombre eyacula con brevedad y esto se vive con angustia (también por parte de uno o de ambos)
· O por el contrario, que no se consigue eyacular
· Y en la mujer dificultad o ausencia de orgasmos

Quiero poner un punto de reflexión y es que si para la persona o para ambos miembros de la pareja la situación no se vive como un problema , entonces no es un problema.
¿Qué se hará en terapia?
No hay una terapia “tipo” o modelo para responder esta pregunta de forma sencilla. Ya que cada persona es única, por lo que no puede haber una terapia única. Es necesario adaptarla a la persona. Yo siempre digo que hay que hacer el traje a medida de la persona que quiere hacer un trabajo terapéutico. Cada ser humano necesita cosas diferentes y lo que para uno puede serle útil, para otros quizá no le valga.
Otra de las cosas que considero muy importantes y claves es trabajar en equipo; es decir ; de profesional a profesional (ya que el terapeuta es experto en algunas teorías, técnicas, experiencias… podríamos decir que es experto en este ámbito), pero el cliente también es experto en sus emociones, sus experiencias, sus creencias… Es más sano y útil trabajar de igual a igual y negociando lo que se va a ir trabajando y la velocidad de esto. No como se creía hasta ahora, que el psicólogo sabe lo que te pasa, te dice lo que tienes que hacer y ya estas curado. La persona ha de ser responsable de sus cambios, de su proceso. El psicoterapeuta sería como un bastón que se utiliza para ir a la montaña. Puede facilitar el ascenso, pero la subida, el esfuerzo lo realiza el excursionista.
A veces en terapia el trabajo que se realiza es de “educación sexual”; tener una información de cómo es el cuerpo, cómo funciona, que mecanismos se activan, mitos y creencias que se tienen ….. donde estas variables dificultan disfrutar, y a veces con información sobre el tema ya provoca cambios.
En otros momentos se tendrán que trabajar aspectos de relación de la pareja; trabajar la intimidad, la comunicación general y sexual, ayudar a desbloquear conflictos no resueltos, facilitar romper con rutinas, ampliando el abanico de juegos sexuales.

En otros momentos el trabajo que se realiza no es sexual; sino trabajar aspectos no resueltos de la persona, que le dificultan disfrutar de la sexualidad. Como siempre digo “eres en la cama como eres fuera de ella”, dicho de otra forma “ante una relación sexual sólo te quitas la ropa”, te introduces en el sexo con tus miedos, tus experiencias, tus creencias, tus dificultades de relajarte, de desconectar, tus juicios, o sensaciones de examen, dificultad de descontrolarte, tus emociones, pensamientos, mitos, recuerdo de experiencias pasadas, tu salud, y así podríamos hacer un listado mucho más largo. Por lo que el trabajo que se va a tener que hacer aquí al principio es ayudar a resolver estas situaciones. Y cuando esto pase, el sexo mejorará.