Afrontar los cambios

165860_428285963879479_276834065_nHace ya un tiempo me preguntaron algo que me sorprendió y me hizo ver de diferente maneras como afrontamos las novedades en la vida. La pregunta era sencillamente que cuál era el antónimo de cobarde. En unos segundos, lo primero que se te ocurre es ‘valiente’. Sin embargo, después de oír la respuesta del preguntador, no podía creer que hubiera caído en el error. En realidad, el contrario de cobarde es temerario, porque si te acobardas es porque tienes miedo, si no lo tienes, es que te arriesgas demasiado o no valoras los riesgos. Valiente, en cambio, significa que a pesar de tener miedo, lo afrontas. Una gran diferencia, al menos a mi parecer. Cuando una persona hace terapia, en general pueden pasar dos cosas para que no avance: una que realmente no quiera cambiar y no lo sepa; o dos que crea que necesita no tener miedo para afrontar una situación, lo que es completamente falso. Todas las personas tememos los cambios cuando estamos sanos, porque la incertidumbre genera inseguridad. La diferencia está en lo que confiemos en nuestras capacidades para superarlo:

Inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer (Piaget)

No tiene nada que ver con lo mucho que estudiaste en la escuela o los libros que te hayas leído. Depende de tu capacidad para adaptarte al medio en que te toca vivir, en aprender con la práctica. Lo hiciste desde niño, aunque quizás ya no te acuerdes. Lo que sucede es que a medida que crecemos, a nuestro alrededor se amplía una zona próxima que ya conocemos y que llamamos zona de confort. Todo lo que conoces y puedes controlar. Y claro que da seguridad y una sensación de calma. Pero también sucede algo muy claro:

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La creatividad requiere el coraje de dejar ir las certezas. (Fromm)

zonamágicaPara poder cambiar nuestra vida, el primer paso es ser consciente de lo que nosotros sí podemos cambiar, de aquello que depende de nuevas conductas y actitudes y practicarlas hasta que se obtenga el resultado. Muchas personas llaman a esto ‘sacrificio y esfuerzo’, para mí es aprendizaje. Y esta la única verdadera arma que tenemos en nuestra vida: la posibilidad de sacar partido a nuestras experiencias. Es la manera de encontrar caminos que nos lleven a lugares más agradables y satisfactorios.