Afrontar una ruptura de pareja.

 

El divorcio o la separación de pareja plantean exigencias extremas a la pareja o familia. Las parejas que se divorcian deben reorganizar sus relaciones durante la separación, y también después de ésta. Estas parejas deben encontrar intimidad dentro de otros marcos, pero por otra parte mantenerse involucrados de una manera importante con los hijos.

Además, deben hacer frente a toda una gama de sentimientos propios de la separación, como son los de pérdida, ira, culpa y alivio. Deben conservar o recuperar la confianza en si mismos, en que podrán atender las necesidades de los hijos sin la ayuda del ex cónyuge y en que serán capaces de sobrellevar los errores que se comenten inevitablemente durante el proceso de reorganización familiar.

Durante un proceso de separación, tanto la pareja como los hijos, deben modificar rápidamente sus relaciones con las redes sociales, tanto las propias como las compartidas, estableciendo nuevas relaciones. A menudo, la familia también se tiene que adaptar a un cambio importante en su situación socioeconómica.

Todos estos cambios, pueden afectar profundamente los niveles de estrés, tanto de niños como de adultos, y por esta razón, es importante llevar a cabo intervenciones para minimizar estos efectos, así como para proteger a los hijos del choque que frecuentemente provoca el conflicto entre los adultos y la desorganización de la vida familiar.

Por lo tanto, en algunos casos será beneficioso llevar a cabo intervenciones en situaciones de ruptura para ayudar a gestionar el duelo que supone una separación. muchas veces la profesional puede realizar un acompañamiento a la pareja en este duelo. Intervenciones desde la terapia de pareja, familiar o la mediación pueden ofrecer un alivio a las personas que se encuentran en una crisis de pareja o en un proceso de separación.