¿Amamos o dependemos?

¿Qué entendemos por amor?

A menudo resulta más fácil confundir apego con amor romántico que con dependencia afectiva y bajo ese disfraz el apego convierte el amor en una forma de adicción psicológica pues lo impregna de dependencia emocional en la que la dinámica de la relación se basa en una entrega y rendición guiada por el miedo de la pérdida de la persona amada y de lo bueno que nos aporta la relación.

Vivimos en una sociedad donde nos preocupa más la ausencia de amor que el exceso, sobrestimando sus ventajas y minimizando sus desventajas pero no debemos confundir apego con deseo, podemos desear y disfrutar plena y libremente del amor siempre que el bienestar recibido no se vuelva indispensable sino una manera sana de relacionarse con independencia, sin posesividad ni adicción.

¿Cómo podemos conseguir estas premisas?

El amor es ausencia de miedo y para no tener miedo hemos de promover capacidades como la autoeficacia, la autoestima, el autocontrol, la tolerancia al dolor y la frustración de forma que estas herramientas nos proporcionen aptitudes de independencia y capaciten al individuo para no depender del otro y así poder vivir un amor en libertad y con un enfoque de mayor realismo donde podrá practicar el derecho y no el deber de amar y ser amado.

De cómo potenciar estas variables encontramos un extenso repertorio de propuestas teóricas y prácticas en ‘Amar o depender’ de Walter Riso.

El había amado y se había encontrado a sí mismo. La mayoría, en cambio “aman para perderse”. Herman Hesse.

Rosa Llano