Angel-a: la dificultad de enfrentarse a uno mismo

“No digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes.” Facundo Cabral

Y es que es muy cierto que si te dices algo muchas veces, al final te lo acabas creyendo. Si cada vez que tu niño interior dice ‘allá voy’ haces de padre crítico y le respondes ‘no vas a poder’, difícilmente van a aparecer soluciones mágicas para seguir adelante. La autocensura es la interiorización del mensaje que hemos recibido durante toda nuestra vida sobre cómo somos.
Desde que somos niños vamos recogiendo lo que nuestros padres, familia, maestros, amigos, conocidos…todo lo que nuestro entorno dice que somos, y estas opiniones mejor o peor intencionadas van modificando la idea que nos hacemos de nosotros mismos. Al nacer estamos repletos de amor propio, si nos fijamos en un bebé vemos que no se cuestiona, no se preocupa de juzgar lo que hace (si es momento o no, si es correcto o incorrecto) todos somos grandes artistas, espontáneos y naturales. La opinión que nos devuelven los demás sobre lo que hacemos puede ir mermando durante toda nuestra vida esa autoestima, que es legítima y completa desde que nacemos. Muchas veces acabamos siendo el reflejo de lo que otros quieren ver y nos cuesta saber quiénes somos de verdad.
Igual que aprendemos a manejar nuestras emociones en el contacto con el otro, sobre todo con los padres, aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos. Si ahora nos sentimos de poco valor, seguro que es reflejo de una historia que merece la pena revisar. Para mejorar nuestra autoestima es necesario resolver qué pasó en ese inicio, la niñez, la adolescencia, y cómo me ayudaron a explorar y explotar mi potencial más allá de mis errores. Porque el amor y la armonía hacia la vida es el reflejo del amor y la armonía hacia uno mismo.
Os dejo la escena de una película de Luc Besson llamada ‘Angel-a’, dónde el protagonista enfrenta esa verdad sobre sí mismo, la valentía de mirar al espejo y reconocer lo que de verdad es.