Antes que un paciente eres una persona. Desventuras con la pediatra

Hoy he ido a la pediatra a realizar la revisión periódica de mis dos hijos, uno de 5 años y el otro de 11 meses.
Hemos decidido que el mayor sería el primero en realizar este chequeo para que fuera más rápido y cómodo el momento y para que la espera no le agobiara más de lo necesario. Pero los ritmos de las personas adultas no son los mismo que el de los niños.

Ahora que ha pasado la experiencia veo los errores que hemos cometido desde la “adultez”.

pediatra
Explicaré la experiencia y mis reflexiones;
El mayor hacia seis meses que no acudía a la consulta, a diferencia del menor que va cada mes. Por lo que no se sentía cómodo, se le ha activado la vergüenza. Emoción normal, que tienen un punto de útil evolutivamente hablando, ya que nos previene ante extraños. Necesitamos un tiempo para poder darnos cuenta que la otra persona no es un enemigo y viene con buenas intenciones. Pero la pediatra, no ha tenido en cuenta esta variable y le ha criticado su forma de sentarse en el suelo “por su bien físico” (a los segundos de entrar). Incluso antes de dedicarle unos segundos de saludo. Y posteriormente cuando preguntaba por cómo estaba él, no se dirigía al menor sino a mí, como si él no estuviera.
Cuando a los dos minutos le dice que se desnude, la vergüenza aun no había bajado el volumen, por lo que le cuesta hacerlo, le propongo ayudarle pero lo hace lentamente con una cierta resistencia. La doctora para “motivarle” le dice; – “tu hermano que es un bebé cuando viene no llora y se deja desnudar. ¿Qué eres más pequeño que tu hermano? ,¿Te vamos a tener que tratar a ti como un niño pequeñito¿”- ¡¡¡TOMA BOMBA!!!!
En mi casa, una de las cosas que le he repetido muchas veces a mi hijo mayor (al pequeño aun no) es que no acepte que le comparen con otras personas. Que él es único. Sabrá hacer unas cosas mejor y otras no tanto. Y que la única comparación que le puede ayudar, es compararse con él mismo para mejorar” Yo, automáticamente, cuando he oído esto he reaccionado y he dicho en voz alta “No es necesario comparar con otras personas. Cada uno es diferente. Y cada uno necesita su tiempo”
Durante el chequeo le enseñaba el instrumento que iba a utilizar para que le ayudara a relajarse, y le explicaba qué iba a hacer. Hasta aquí genial, pero para mi sorpresa cuando quiere evaluarle sus genitales, le baja el bóxer, le coge el pene y le baja la piel del prepucio sin explicárselo, sin pedirle permiso. Lógica y coherentemente el pequeño se ha quejado y le ha quitado la mano. Lo he encontrado muy irrespetuosos e intimidante por parte de una persona “experta en el mundo infantil”.

pediatra2
Creo que a veces los médicos se olvidan que antes que una oreja, una pierna, un órgano, una enfermedad…. somos personas, y no importa la edad que tenga el paciente. Y TODOS se merecen ser tratados con interes, respeto y de forma amorosa y mucho más si tus pacientes son niños