Apego y relaciones de pareja.

 

A menudo las personas que vienen a terapia relatan como repiten los mismos patrones y dinámicas a lo largo de su ciclo vital con diferentes parejas. A menudo, tendemos a implicarnos en el mismo tipo de relaciones y en algunas ocasiones achacamos esto a la mala suerte.

Pero la manera en la que nos comportamos y sentimos en una relación no suele ser fruto de la suerte o la casualidad, sino que nuestra manera de relacionarnos amorosamente depende de las experiencias previas. ¿Qué experiencias previas? Los primeros vínculos de la infancia con las figuras de apego disponibles.

Es en estas primeras experiencias que aprendemos o no a confiar, a intimar, a aislarnos, a cuidar, a ser cuidadas, a huir, a desparecer.

¿Qué es el apego?

El apego es el vínculo afectivo más primario que establecen los bebes nada más nacer con las personas cuidadoras. Es a través del apego que cubrimos nuestra necesidad de seguridad emocional, ésta incluye aceptación, estima, afecto y cuidados. Esta vinculación temprana es tan importante para la supervivencia y el desarrollo de la persona como el alimento.

La capacidad de establecer nuevos vínculos de apego permanece abierta toda la vida. Conforme la persona madura, la persona se vincula con otras figuras de apego como la pareja y las amistades

En función de cómo establezca la niña o el niño el vínculo con su cuidador, hablaremos de diferentes tipos de apego : seguro, ansioso- ambivalente, evitativo.

Estilos amorosos.

El apego tiende a mantenerse estable a lo largo de toda la vida. Por ejemplo, Las personas con un estilo de apego seguro suelen tener relaciones más saludables ya que suelen tener más confianza y seguridad en la relación y en ellas mismas.

En cambio, las personas que han partido de un apego ambivalente, les resulta más difícil construir su autonomía. Se muestran más inseguras, desconfiadas y dependientes.

Finalmente, cuando partimos de un vínculo evitativo, solemos encontrarnos con personas que rehúyen la intimidad y la vinculación con otra persona.

Conclusión.

Aunque la tendencia a la repetición, de este primer vínculo, a lo largo del ciclo vital, muchas veces se da de una manera fuerte e inconsciente, lo cierto es que el apego también es un sistema abierto al cambio y a la modificación. El primer paso, es una toma de conciencia de estos tipos de vinculación personales, y tomar la responsabilidad para un cambio de estos, si ese es nuestro deseo.