El otro día finalicé el curso de gestión emocional para trabajadoras y trabajadores de Residencia de Ancianos. Se realizaron muchas dinámicas para poder mejorar en la comunicación , en la resolución de problemas, mejorar el trabajo en equipo , en el entendimiento de cómo vivimos las emociones , en la expresión de caricias positivas…. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de lxs auxiliares, mejorar como equipo y eso repercute en un mejor cuidado de lxs usuarixs

Una de las dinámicas que realizamos fue en un momento de la merienda que se les ato las manos entre todas las participantes y , la idea era que comieran en esas condiciones. Se rieron mucho pero a la vez extrajeron una interesante reflexión, Si cada una de las participantes va a su ritmo, y no cuenta con el resto e las personas podían pasar diversas cosas; `por un lado que no pudiera comer nadie y por otro que hubieran enfados por obligar a otra persona a mover su brazo. Pero nada de eso pasó , tuvieron muy claro que para que todas las personas pudieran comer era necesario un trabajo en equipo , ayudarse mutuamente para abrir las botellas, llenar los vasos, llevarse la comida a la boca.

Si les hubiera explicado desde la teoría la importancia de colaborar y comunicarse , no seria lo mismo que vivirlo.

Os dejo Un cuento de la diferencia del cielo y el infierno.

Eva Aguilar

psicóloga sanitaria, psicoterapeuta y terapeuta sexual