Boris Cyrulnik: la resiliencia.

 

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El pasado 18 de Octubre tuve la oportunidad de asistir a la I Jornada de Salud Mental y refugiados. En esta Jornada uno de los conferenciantes era Boris Cyrulnik, autor pionero en el estudio de la resiliencia o la capacidad de adaptación de una persona frente a una situación adversa.

Boris Cyrulnik psiquiatra francés de origen ruso, vivió una infancia traumática marcada por la muerte de sus padres en un campo de concentración, del que consiguió escapar con sólo 6 años. Esta dura experiencia, no sólo no lo destruyó si no que le llevó a estudiar los factores que puedan proteger a una persona de una eventual herida.

Este autor puso de manifiesto en 2001 con su libro Los patitos feos que una infancia infeliz no tiene porqué determinar una vida: los traumas se pueden trabajar, se pueden superar.

Hay que huir de la idea de Descartes de que una causa produce un efecto. No hay biografía sin heridas. Todo el mundo, en mayor o menor medida, atraviesa la vida recibiendo golpes. Si uno, de pequeño, cuenta con un apego seguro, que cultiva la confianza en uno mismo, cuando llega una desgracia, la encaja porque su memoria le dice que es posible salir adelante.

La resiliencia difícilmente puede brotar en soledad. La confianza y solidaridad de otras personas es condición imprescindible para que cualquier persona herida por una experiencia traumática recupere la confianza en sí misma y en la condición humana. Según Cyrulnik, lo mismo debe de ocurrir con los refugiados que llegan a Europa. Muchos vienen de vivir situaciones muy traumáticas. La respuesta de las sociedades que les acogen determinará la superación de su trauma.