Caminar bien

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Como reza el título del artículo, caminar bien es la mejor manera de evitar patologías articulares, múltiples dolores y degeneración de las articulaciones. Sin embargo y aunque en principio aprendemos a andar en nuestra más tierna infancia, a causa de la adquisición de malos hábitos posturales, lo más frecuente es que nuestra forma de caminar no sea la correcta. Eso, no obstante tiene solución y es posible aprender a caminar bien de nuevo, con buen porte y obteniendo de ello los mejores beneficios.

Los problemas posturales y las patologías articulares pueden estar ligados a un andar incorrecto: las dorsalgias, lumbalgias y cervicalgias crónicas, los dolores crónicos de espalda, las artrosis de rótula, torceduras y caídas frecuentes, insuficiencia venosa del conjunto pie-tobillo y del total de los miembros inferiores, entre otros. También se manifiestan problemas psicosomáticos por caminar de forma incorrecta. Es como si nuestra manera de andar influenciase en nuestra manera de hacerlo por la vida.

Las presiones y compresiones articulares y musculares que le imponemos al cuerpo, se acentúan en una forma incorrecta de caminar. Andamos como si acarreásemos una pesada carga. Muchos músculos de los miembros inferiores, superiores y de la zona dorsal son incoscientemente contraidos de manera permanente. Este estado de tensión se traduce en sensación de pesadez, cansancio excesivo y a veces incluso, debido a este cansancio, en desánimo y mal humor.

¿Cómo se logra entonces un andar correcto, sano y de buen porte?. Hay cuatro puntos que debemos tener en cuenta:

1- Iniciar una marcha por tracción : se inicia con un movimiento a partir de la rodilla. Extendemos una pierna hacia adelante, nos apoyamos, tiramos la pierna de atrás para que pase hacia adelante y así sucesivamente. La pierna de atrás es la que inicia el movimiento de propulsión.

2- Tener un buen tono pélvico-abdominal. Este tono básico no tiene relación con la fuerza muscular de la cintura abdominal. Se relaciona con el hecho de sostenernos en una correcta verticalidad en posición sentada, evitando apoyarnos pasivamente sobre la columna lumbar y el sacro.

3-Al caminar es importante el movimiento natural de balancear el busto moviendo las manos. La conciencia de la presencia de las dos manos, nos permite percibir el espacio en su totalidad y se asocia a sensación de ligereza.

4-La importancia de la mirada. Si se mira a un solo punto del campo de visión al caminar pueden sufrirse caídas frecuentes, puesto que no se proporciona al cuerpo suficiente información sobre su entorno (baches, cruces, esquinas). Hay que establecer una relación ojo-manos-pies, que proporcionará más datos del entorno y un buen tono global del cuerpo al caminar.

Pero hay otros beneficios además de los físicos. En un andar con buen porte la persona se siente conducida de los pies a la cabeza en un movimiento fluido y armónico , y sus sensaciones cambian considerablemente : su campo de visión se aleja y sus movimientos se perciben con gran elegancia y ligereza. Y a su vez, dada esa armonía, los pensamientos negativos se alejan y parecen imposibles, por esa vivencia global de equilibrio, que conlleva también la importancia de sentirnos bien con nuestro cuerpo. En el contexto de un movimiento armónico bien anclado y con dinamismo, se cambia la percepción que tenemos de nosotros mismos y eso desarrolla un efecto positivo en nuestras relaciones y ayuda a superar un sentimiento de inseguridad que nos frena y reprime. Así pues, caminar bien y con buen porte nos ayuda a situarnos en la vida.