¿De qué color ves estas zapatillas?

Hace un tiempo se hizo viral en las redes sociales la foto de un vestido que creó mucha controversia. Muchos grupos en las redes sociales, así como en nuestra vida cotidiana se animaron a debatir si el vestido era blanco y dorado/marrón o negro y azul. ¿Lo recordáis? Para los que no tuvieron noticia del debate, comparto una foto:

Estos días el fenómeno se ha repetido. Esta vez han sido unas zapatillas las que han sembrado la discordia; ¿turquesa y gris o rosa y blanco?

¿Qué pensáis? ¿Por cuál de las opciones os decantáis?

Los que las veis grises y turquesas habéis acertado.

Los que las veis blancas y rosas, también.

Y cabe decir, que los que las habéis visto diferentes en distintas ocasiones, también habéis acertado.

Este hecho choca con una idea bastante generalizada de que hay una “realidad” ahí fuera y de que los sentidos son sistemas con los que captamos esa realidad “tal cual es”. Es cierto que recibimos la información del mundo exterior a través de los sentidos, pero la percepción es un proceso activo en el que hay un procesamiento a varios niveles que hacen que el mundo sea tal y como lo percibimos subjetivamente.

Los colores no existen como realidades físicas. Las cosas no “son” blancas, verdes o rojas, sino que las percibimos de un color u otro de acuerdo a aspectos relacionados con las variabilidades de longitudes de onda de la luz visible.

Isaac Newton descubrió que la luz blanca podía descomponerse mediante un prisma triangular en una banda de siete colores que denominamos espectro cromático, que serían los colores correspondientes a las diferentes longitudes de onda que el ojo humano puede percibir del espectro electromagnético (que incluye un espectro más amplio, como ultravioletas e infrarojos, los cuales el ojo humano no es capaz de percibir aunque sí otras especies, en las que ha tenido un papel fundamental en su adaptación al mundo para la supervivencia).

Newton refutó de forma ingeniosa este hallazgo con el “Disco de Newton”, un disco con los colores relativos a dicho espectro cromático, que al girar a la suficiente velocidad percibimos como blanco (proceso inverso de descomposición de la luz blanca en los colores del espectro cromático).

No es la intención hacer aquí una explicación exhaustiva respecto a los factores que intervienen en la percepción visual por ser un proceso sumamente complejo en el que no sólo hay que considerar aspectos relativos a la anatomía de los órganos sensoriales del ser humano y las áreas de asociación y procesamiento cortical en el cerebro sino también la influencia de otros muchos aspectos como la percepción de otras características del objeto en sí mismo y en relación al contexto en el que se presenta (aquellos objetos circundantes y sus características, entre otros).

He tomado la percepción del color como forma de vehicular la importancia de la subjetividad en la percepción del mundo que nos rodea. Si entendemos que la “estabilidad” y “universalidad” de algo tan supuestamente “real” como son las presuntas características físicas de los objetos materiales no es tal, resulta más fácil comprender que cada uno de nosotros construimos nuestra propia realidad, tanto física como psicológica.

Existen tantas realidades como personas hay en el mundo y la capacidad de flexibilizar nuestras creencias relativas a que nuestra realidad es “la verdad” nos ayudará a desenvolvernos mejor en nuestro mundo social y relacional.