COMO UNA CABRA

Un día, en una excursión por la montaña vimos un rebaño de cabras (¿Se dice rebaño?) que paseaban tranquilamente y sin ningún tipo de problema se subían a las rocas. Ver a estos animales trepar por las montañas es un hecho que siempre nos sorprende a los de ciudad. A un adulto ya le llama la atención, pero más aun a un niño de dos años , como le pasó a mi hijo.
Al ver como saltaban esos animales de una roca a otra, a mi hijo le apeteció imitarles, y con sus manitas diminutas empezó a agarrarse a una piedra primero y luego con la otra mano. Posteriormente elevó un pie y lo ubicó en un peldaño natural. Y lentamente, como si de una pequeña arañita se tratara fue ascendiendo. Nosotros curiosos por su interés nos ubicamos detrás como punto de protección, pero sin tocarle ni decirle nada y grande fue nuestra sorpresa que sin ningún miedo ni reparo su aventura le hizo llegar a una altura de cuatro metros. Parecía una cabra más de aquella manada!!
Hasta aquí, la narración simplemente describe las aventuras de un pequeño en fase de descubrimiento. Mi reflexión llegó después cuando explicándoselo a unos padres, se pusieron las manos a la cabeza
diciendo algo así como –“pero, ¿no os dio miedo?, ¿cómo se ha atrevido tu hijo a subir así a una montaña?- Mi respuesta, en ese momento fue natural y divertida –“nadie le dijo que no podía hacerlo. Y estábamos detrás atentos por si se caía”. Pero, después me hizo pensar mucho sobre el tema.
¿Cuántas cosas no realizamos, porque alguien o nosotros mismos pensamos que no podemos o no debemos hacerlo?
Hemos escuchado muchas veces en nuestra historia frases “protectoras y amorosas” que cuidan de nosotros. “Cuidado no subas ahí”. “Eso no se hace”. “Eso es peligroso”. “Esto no lo puedes hacer tú, eres muy pequeño”. Que nos han enseñado que tenemos limitaciones y que hay muchos peligros por el mundo.
No quiero decir que hay que dejar que los hijos investiguen y prueben todo lo que se les pasa por sus cabecitas. Pero lo que quiero plantear es si , a veces es un peligro real, o un miedo de los adultos.
¿Cuántas cosas harías si creyeras que puedes hacerlo? ¿A qué te atreverías si no tuvieras miedo?