Comprender la ansiedad

tunel

El otro día me comentaba una paciente: “No lo entiendo, ahora que ya he entendido que es lo que me pasa en las relaciones con los demás y que empiezo a cambiar cosas y comportarme diferente ¿por qué tengo al principio ansiedad? ¿Por qué no desaparece si yo me siento mucho mejor? ¿Qué estoy haciendo mal?” Nada, nada en absoluto. Casi puedo decir que es una “buena señal” aunque no lo parezca. Es un pequeño error de lectura.

Las personas tendemos a interpretar los sentimientos de manera lineal; esto pasa por aquello, esto es consecuencia de lo otro y si me siento así es imposible sentirme asá. No siempre van en línea, son más bien una red, un conjunto de emociones interconectadas que se alimentan unas a otras sin un orden concreto. Por ese motivo, que se active una misma emoción no tiene exactamente el mismo ‘significado’ que otras veces, aunque la llamen situaciones parecidas. Por ejemplo, sabemos que la ansiedad es fruto de la incoherencia entre el saber, el sentir y el hacer que muchas veces indica que no vivimos como realmente nos gustaría y que hay que cambiar algo. Pero muchas otras sólo es una señal de miedo natural a los cambios. Cuando por ejemplo estamos acostumbrados a comportarnos de una forma ante un problema, podemos no estar satisfechos y tener ansiedad ‘mala’, innecesaria podríamos decir. Si cambiamos la respuesta a menudo también aparece un poco de ansiedad porque es novedoso lo que hacemos y aún no sabemos a dónde nos llevará el cambio (un poco de vértigo, un miedo emocionante) y el cuerpo está alerta para ver dónde le llevamos. En este caso la ansiedad es’ buena’, es un mecanismo de protección que nos mantiene atentos a lo desconocido.

En un proceso de cambio hay que acompañarse con cariño, es decir, tener la paciencia y dedicar un tiempo a instalar los procesos nuevos. Nuestro cuerpo también lleva un movimiento de neurotransmisores, hormonas y demás que lleva su rato reubicar y reeducar, no siempre lo que replanteamos se instala tan automático. Este tiempo de acople a lo nuevo conseguido puede tener que ver con una recaído o no. No hay que desanimarse porque parezca que el proceso se deshizo. Al contrario, hay que reafirmarse en todo lo que ya se ha logrado e interpretar estas alarmas como la voz más elocuente de lo que nos queda por pulir.

“Hace falta mucho coraje para dejar a un lado lo familiar y lo seguro y abrazar lo nuevo. Pero realmente no existe ninguna seguridad en aquello que ya no tiene sentido. Hay más seguridad en la aventura y en lo excitante de la vida. En el movimiento hay vida y en el cambio reside tu poder.” Alan Cohen