Comunicar no es lo mismo que hablar

mano che parla

 

Saber comunicar es una de aquellas habilidades en la que los que los psicólogos hacemos mucho hincapié.

Y lo hacemos por qué cada persona vive y se construye dentro de un contexto relacional. Por ello, el hecho de saberse comunicar de manera efectiva y sana con los demás es uno de los pilares de la salud mental.

A este respecto, nos basta con reflexionar sobre cuántas veces las incomprensiones están a la base del desgaste de nuestras relaciones. A veces porqué no nos sentimos cómodos a la hora de expresar según que necesidad o emoción delante de alguien, otra vez por qué, aún cuando sentimos que logramos expresarnos, no hay reciprocidad por parte de la persona con la que interactuamos. Otra más por qué tenemos la sensación de no saber descifrar el mensaje que nos envía quien tenemos delante.

Toda esta serie de situaciones generan frustración, angustia, impotencia y, a menudo, trae como consecuencia una sensación de insatisfacción hacia la relación, o la impresión constante de sentirse incomprendido.

Creo que algo que nos puede ayudar en el camino hacia una mejor manera de comunicarnos, y que a menudo pasa en segundo plano, es el hecho que la comunicación no está hecha sólo de palabras.

Normalmente, cuando intentamos expresarnos mejor, nos centramos en lo que vamos a decir, a veces inclusive palabra por palabra. O, por ejemplo, cuando buscamos las razones de una incomprensión o pelea, repasamos mentalmente lo que se dijo, a menudo con mucho detalle.

Es cierto que las palabras son una parte fundamental de la comunicación. Pero el lenguaje corporal que les acompaña no es un mero telón de fondo. Al contrario, sabemos que el lenguaje corporal de la persona que nos está hablando tiene, sin que nos demos cuenta, un impacto mayor de las palabras de por sí.

Con lenguaje corporal me refiero a todo lo que tiene que ver con la expresividad física: como el tono de voz y su ritmo, la posición del cuerpo, los movimientos de la cara, la distancia que guardamos con la persona, la forma en que nos movemos al hablar, la manera de mirar, los silencios…circulos de comunicación

Por ejemplo, si hay una incoherencia, aunque sea sutil, entre lo que digo y lo que “muestro”, es posible que nuestro interlocutor se sienta confundido, desconectado, inclusive sospechoso o por alguna razón incómodo.

Por esto, cuando buscamos crear un estilo de comunicación de calidad, es fundamental que prestemos mucha atención a estos aspectos también.

Su contraparte es que prestando atención a nuestras reacciones corporales delante de otras personas mientras estas se comunican con nosotros, a su vez tendremos pistas para entender porqué nos entendemos mejor con una persona y menos bien con otra, o que podríamos hacer para mejorar la relación.

Y es más, adoptar una postura diferente y tener consciencia de nuestro estado corporal mientras comunicamos nos puede hacer sentir, pensar, y actuar de una manera más integrada, y por ello más efectiva y sana.

Y tu, cuando y de que manera te entiendes mejor con alguien? Tienes ganas de explorarlo?

Hasta la próxima!!