Con R de Rodriguez y de Reconocimiento

Sixto Rodríguez

Sixto Rodríguez

El artículo de hoy lo quería dedicar a Amedeo Modigliani, pintor italiano nacido en Livorno en 1884, pero ayer mientras veía el documental “Searching for a Sugar Man” dirigido en 2012 por Malik Bendjelloul, cambié de opinión.

Siempre he sentido especial interés y curiosidad por personas que cuando han desarrollado su carrera profesional nunca tuvieron reconocimiento y una vez que la cesan es cuando consiguen la admiración y el agradecimiento de todos.

Sentirnos reconocidos a todos los niveles y en cualquiera de nuestros roles; profesional, padre, madre, amigo, hermano, hija, etc…es uno de los mayores éxitos al que podemos aspirar. El Reconocimiento es algo tan necesario para las personas como el comer. Cuando escucho a personas que me dicen: “yo no necesito que nadie me reconozca mi trabajo”, permitirme que dude. Todos necesitamos que nos reconozcan lo que hacemos, de ahí el gran auge y exposición de blogs y redes sociales en las que cada uno puede exponer su trabajo, sus pensamientos y sus ideas acerca de un tema. Con ello entre otras cosas buscamos ese feedback del otro en forma de agradecimiento, interés, etc. Sería absurdo pensar que esto lo hacemos porque nos aburrimos y porque no sabemos qué hacer.

Ayer me sorprendió mucho de Sixto Rodríguez la capacidad para aceptar que algo no había funcionado y no por ello dejar de llevar una vida humilde y feliz dedicada a otra cosa. Por el hecho de algo que hacemos no funcione no significa que no lo sepamos hacer. A veces hay coyunturas que no están en nuestro círculo de influencia. Aceptar que las cosas son así ahora, es, no tan solo evolucionar a través de este gran aprendizaje, sino permitirte vivir una vida feliz y sana. Rodríguez siguió con su vida. Tuvo una familia y siguió trabajando en algo que le permitía llegar a final de mes.

A miles de kilómetro, en Sud-Africa, Rodríguez era una estrella. Increíble. Cuando fue allí a tocar sintió que la vida entonces tenía sentido, pero no por ello cambió nada en su vida. Maravilloso ver con que humildad se subió encima del escenario y cuando bajó todo seguía igual para él.

A pesar de que ha vuelto en 4 ocasiones a Sud-África, nada ha cambiado en él. Sigue viviendo en el mismo sitio, trabajando en el mismo trabajo de antes y haciendo todo lo posible por llegar a final de mes. Esto sí que es un verdadero ejemplo. Siempre el primer reconocimiento tiene que venir de nosotros mismos.

En un proceso de Coaching aprenderás a reconocer te a ti mismo, a darte valor a través de tus talentos y tus capacidades, a mejorar a través de éstos y a aceptar lo que depende y no depende de ti.