Conectar con la alegría bailando.

 

La alegría es una emoción básica que tiene la función de equilibrar, reparar y amortiguar el efecto del resto de emociones básicas que nos resultan más desagradables.

Es importante que la persona pueda conectar con sus bloqueos y miedos, para finalmente permitirse la alegría, la satisfacción y la celebración de sus éxitos.

La persona debe entender que la alegría es una emoción muy potente y motivadora, por lo cual le enseñamos a que se permita sentirla y potenciarla para que le facilite sensaciones placenteras.

Una de las maneras que pueden ayudar a conectarnos con la alegría es el baile. El baile ayuda inducir la esta emoción básica, regula el estrés, mejora el estado de ánimo y estimula el sistema nervioso central. Los beneficios que aporta el baile debemos encontrarlos en razones tanto sociales como fisiológicas.

De esta manera, según algunos estudios antropológicos, el baile parece un fenómeno universal en todos los grupos humanos y juega un papel fundamental en la evolución de las relaciones sociales, debido a su capacidad de vincular a los individuos emocionalmente, con independencia del lenguaje verbal.

En el aspecto más fisiológico, cuando bailamos, en nuestro cerebro se liberan endorfinas, unos neurotransmisores que generan una sensación de bienestar, relajación, alegría y empoderamiento. La música y el baile, no solo activan en nuestro cerebro los circuitos motores y sensoriales, sino también los centros del placer. Y además cuando nos movemos en sintonía con el ritmo, los efectos positivos de la música se amplifican.

Finalmente, mientras nos movemos, nuestros músculos se distienden al ritmo de la música, lo cual nos permite liberar las tensiones cotidianas, sobre todo las que se acumulan en la musculatura más profunda.