¿Cómo corrijo el comportamiento de mi hijo/a?

A lo largo de los años se ha hablado mucho de cómo gestionar la conducta de nuestros hijos, los arranques de impulsividad, las rabietas o las faltas de respeto, entre otras.

A menudo los padres se cuestionan: ¿Qué hago cuando no me hace caso aunque ya le haya castigado?, ¿Si no quiere hacer deberes, le obligo?, ¿Cómo hago para que colabore más en casa?

Os explicamos algunas pautas básicas que creemos que son útiles, educativas y que además, ayudan a promover el desarrollo mental y emocional de nuestros hijos.

Antes de empezar, es importante recordar que a menudo estas conductas negativas y desafiantes están relacionadas con la necesidad o la demanda, principalmente a nivel afectivo.

  1. Empezamos por poner unas normas claras: Las normas de oro. Estas normas son para todos los miembros de la familia! Es importantísimo elegir de 2 a 4, no más. Deben ser normas que consideréis básicas para cualquier convivencia (por ejemplo; no pegar, no gritar, romper cosas, no faltar al respeto…). Deben ser muy claras.
  • Para proponerlo en casa: Escribirlas en grande en un papel o cartulina, usar colores y/o hacer dibujos. ¡Lo ideal es que todos participen en esta tarea!

  1. Consecuencias claras: Se aplicarán cuando no se cumplan las normas anteriores. Deben pactarse entre los padres y explicarlo bien a todos los miembros de la familia. Si es necesario, podéis escribirlas también, de modo que no se le olviden a nadie y podáis recurrir a ello cuando haya conflictos.
  • NO pueden haber consecuencias para todo. Elegid qué es realmente importante para vosotros y aplicad una consecuencia. Si todas las conductas tienen consecuencias, perdemos eficacia. Aquellos comportamientos inadecuados pero no inaceptables, podemos ignorarlos.
  • NO pueden ser consecuencias interminables o poco realistas: Fijaros metas que podáis cumplir.

  1. Transformación hacia el lenguaje positivo: Es importantísimo que empecemos a dar ordenes e instrucciones en positivo. El mensaje llegará mucho mejor a vuestro hijo/a. Por ejemplo: Si no recoges tu cuarto, no podrás ver la televisión. CAMBIO a: Si recoges tu cuarto, podrás ver la televisión.

  1. Mejorar la comunicación: Os recomendamos muchísimo que al inicio, elogiéis SIEMPRE la conducta adecuada, con comentarios positivos y transmitiendo las emociones que eso os genera a vuestros hijos.
  • Siempre es positivo transmitirnos los unos a los otros los sentimientos que generan el comportamiento del otro.

  1. Por último, y más importante, dedicar a mimar y cuidar la relación con vuestros hijos. Dedicadles tiempo de juego y ocio, para potenciar la relación. Como cualquier persona humana, nuestra conducta mejora cuando somos felices y tenemos un vínculo seguro.

¡Os animamos a empezar a hacer cambios que poco a poco harán que la dinámica familiar mejore!

Carlota Alcover

Psicologa Infantil