CRÍTICAS Y AUTOESTIMA

Podemos ser nuestro mejor amigo o nuestro pero enemigo.
Nuestra autoestima se forma a muy temprana edad. Los mensajes de personas a las que concedemos una autoridad como nuestros padres, profesores, familiares y amigos van ayudando a conformar la idea que tenemos de nosotros mismos y de cómo somos. De la idea que tengamos sobre nosotros mismos, dependerá cuanto nos valoramos y nos queremos.
Es probable que los padres digan a sus hijos frases como:
  • Qué desordenado/a eres!
  • Eres un negado/a para la escuela
  • Eres muy arisco/a
En estas frases se está afirmando y dando por sentado algo sobre nuestro “ser”, como si se tratara de un rasgo primario de la persona. Esta idea que dejará en la persona una huella de fuego que ayudará a formar su verdadero carácter. En cambio, si remplazamos esas afirmaciones sobre el “ser” por comportamientos y datos objetivos, tendríamos frases como:
  • Hoy he visto tu habitación desordenada.
  • Necesitas esforzarte más en matemáticas.
  • A veces no muestras tus sentimientos.
Si replanteamos las primeras afirmaciones de esta manera, parece que está en nuestras manos modificar estas situaciones. Cuando una persona se siente capaz de mejorar su entorno y sus circunstancias, es más efectiva en la solución de estos problemas. El tener esta sensación de poder modificar determinadas situaciones, produce más seguridad en sí mismo y un aumento de autoestima. Esta confianza en sí mismo va produciendo un círculo virtuoso que va reforzando aún más la personalidad. Por eso en la educación de los hijos es tan importante tener en cuenta estos aspectos.
En el mundo laboral nuestra autoestima puede verse afectada muchas veces por mensajes de jefes, compañeros o clientes. Generalmente nos resulta difícil recibir las críticas de una manera positiva.
Nuestra autoestima se ve afectada por diferentes elementos que son:
  • Aquello que pensamos
  • Aquello que sentimientos
  • Nuestros comportamientos
En el momento en que uno de estos componentes varía, nuestra autoestima se ve afectada.
Si yo pienso que no sirvo para nada, esto hará que me asalten sentimientos de frustración o tristeza, y seguramente me comportaré como una persona derrotada, incluso mi postura podrá delatar mi estado de ánimo. Las personas de mi alrededor percibirán de alguna forma esta actitud.
Todas estas afirmaciones sobre la autoestima, son tan válidas en el ámbito personal como en el profesional-laboral. Es importante saber cómo somos, con qué recursos contamos, qué podemos mejorar, y así en caso de que alguien nos diga: “eres un desastre”, “eres un inútil”, (a veces no tan explícitamente) no nos derrumbemos. Estas críticas no tienen que afectar la seguridad en nosotros mismos.
Lo ideal sería hacer lo siguiente:
  1. Lo primero que deberíamos hacer, es analizar las posibles críticas.
  2. Analizar si lo que está diciendo esta persona es constructivo o no para nosotros.
  3. En el caso que sea una crítica constructiva, debemos reconocerlo y ver que debemos hacer para mejorar.
  4. Cuando la crítica no es constructiva y no está basada en hechos reales, lo mejor es no hacer caso a ésta ya que la persona que ha efectuado la crítica lo que está haciendo es atacarle.
Digamos que muchas veces no es tan fácil tomar distancia para hacer este análisis, pero es beneficioso para nosotros el hacerlo y no ver atacada nuestra persona.
Valeria Duarte
Psicóloga