¿CÚANDO EMPIEZAN A APRENDER?

La educación de los hijos es una experiencia donde intentamos hacerlo lo mejor posible. Siempre lo hacemos en coherencia con lo que pensamos, nuestras creencias y le vamos a enseñar con nuestros valores sobre el mundo…
En una conversación con un hombre de 30 años, (le vamos a llamar Luis para identificarle) salió el tema de la educación y este me comentó “un hijo cuando es pequeño tiene dos deberes importante, uno que vaya a la escuela y sacar buenas notas y la otra cosa es que respete a los adultos. YO me esforzaré y haré que se esfuerce para que mi hijo tenga éxito en la vida.” Las dudas y reflexiones que me surgieron es que quizá los valores que se trasmitan se muevan entre “éxito-fracaso” ¿Qué repercusiones puede tener esto en una persona? ¿En su forma de moverse por el mundo?(este tema lo dejo para otro día de reflexión). Y por otro lado el respeto es un acto bidireccional, que se puede aprender desde la observación, la educación, pero también de lo que se recibe de los demás.
¿Te has planteado a partir de qué momento empieza a aprender un niño?,¿ qué recuerdos serán los primeros? ¿Qué comentarios, o vivencias le ayudarán, o no, a definirse a sí mismo?
Hace un tiempo una educadora (del Espai Familiar del Ajuntament del Barrio de Buen Pastor) en una sesión con madres de niños de meses hasta los tres años, nos comentó que a veces no tratábamos a nuestros hijos como personas. Yo en ese momento pensé “¡No habla de mi! Con el cuidado y el amor con el que estoy educando a mi hijo!, incluso puedo decir que me molestó un tanto su comentario. Pero antes de decir nada le pregunté ¿A qué te refiere? A lo que contestó; “- muchas veces hacemos cosas sin consultarles, sin pedirles permiso, sin informarles, hablamos delante de ellos como si no estuvieran, no les damos a elegir, no respetamos sus tiempos… Os pongo ejemplos, Si tu hijo tiene mocos en la nariz, ¿Qué haces? Coges un pañuelo, se lo acercas a la nariz y le mocas. Imagínate que otra persona se acerca por detrás de ti y hace lo mismo sin pedirte permiso, o sin preguntarte. ¿Cómo te sentirías? Y ¿cómo vivirías que estés concentrado en un objeto y una mano apareciera de golpe y te lo quitara porque considerara que puede serte peligroso?, ¿Y qué le dirías a otro si te cogiera en brazos y te trasportara hacia otro lugar sin pedirte permiso, sin informarte?. Seguramente te enfadarías. Entienden mucho más de lo que nos podemos pensar. Son personas, lo único que les diferencia de nosotros es que son personas con menos edad…”- . (La conversación siguió y dio más ejemplos, pero lo dejo aquí)
Después de esa conversación, me quedé pensando y tuve que reconocer que quizá en alguna ocasión había tratado a mi hijo con mucho amor pero no como una persona se merece. Cuando tocó el momento de reunirnos todo el grupo para cantar canciones me dirigí hacia mi hijo de un año y dos meses, el cual estaba concentrado de cara a la pared, con un plato de la cocinita, le llamé por su nombre antes de tocarle (para que no se asustara), se giró, me agaché, y le dije -“¿vamos a cantar canciones?, deja el plato en la cocinita que vamos a cantar”-. Y él de forma muy natural y tranquila, dejó el plato en su sitio me sonrió y me dio la mano. Me quedé sorprendida en ese momento y desde entonces le pido permiso, le pregunto, le informo, le explico y muchas veces la respuesta y su capacidad de entenderme me siguen sorprendiendo (y llora mucho menos)
Y ahora me vuelve a venir la conversación que tuve con Luis y pienso, ¿cómo se les puede pedir que sean respetuosos con los demás si no les enseñamos con el ejemplo? Nosotros somos el primer espejo que van a ver y que les va a mostrar cuánto valen y cómo de importantes son como personas.
Quizá las cosas serían diferentes si les tratáramos como personas en vez de como “MI hijo“ y les trasmitiéramos que aunque haga cosas que no nos gusten les seguimos queriendo, que el amor no se lo tiene que ganar es incondicional. ¡Cuántas cosas podríamos aprender nosotros de ellos si los observáramos como si fueran nuestros maestros y no a la inversa! (la capacidad de sorprenderse con cosas sencillas, llorar si están tristes, disfrutar de los detalles…)
Para acabar os pongo un video precioso sobre la educación. Enseñarles a vivir y a ser personas es mucho más que llevarles a la escuela.

Eva Aguilar
Psicologa, psicoterapeuta y terapeuta sexual