Lo que no te cuenta un espejo

 

loop de analisi

Estamos obsesionados con nosotros mismos?

El lema del “ser consciente” es uno de los imperativos culturales más pervasivos de nuestros tiempos, por lo menos en el occidente industrializado.

Actualmente, la industria de la salud, el crecimiento personal, la “sanación” y el cuidado del propio self consigue una atención y éxito sin precedentes.

Esta tendencia está soportada por un ejército de especialistas, algunos profesionales y otros oportunistas, que nos ofrecen una miríada de soluciones más o menos rápidas a las molestias del vivir.

Nutricionistas, naturópatas, homeópatas, quiroprácticos, reflexólogos, kinesiólogos, iridólogos, masajistas, acupunturistas, gurús, coach, chamanes, tarotistas, psicólogos, psiquiatras y médicos.

En este listado hay profesionales de muy diferentes ideologías y formaciones, pero los he deliberadamente mezclado porqué este parece ser el criterio más difundido hoy en día.

El criterio del “todo vale”.

En el afán de sanarnos, crecer, evolucionar, experimentar y entendernos, parecemos preparados a someternos a cualquier tipo de tratamiento sin mucha discriminación con respeto a la seguridad, profundidad y sensatez del mismo.

Hay muchos enfoques y técnicas válidas e interesantes a explorar en el ámbito de la salud en el panorama actual, pero creo que necesitamos hacer un pequeño paso atrás y mirarlos en perspectiva.sol

En la sociedad del autoconocimiento, así como la define Xavier Guix en este interesante artículo publicado en el País el pasado sábado, estamos tan obsesionados con conocernos y estudiarnos a nosotros mismos que nuestro propio ombligo nos hipnotiza.

Según el famoso psicólogo para encontrarnos a nosotros mismos necesitamos encontrarnos con el otro, descentrarse para finalmente volvernos a encontrar, cuidarnos e mirarnos adentro pero dejando de lado expectativas grandiosas y sueños de omnipotencia.

Porqué conocernos es también conocer a nuestros límites, y a su vez confrontarnos con los límites de los demás, aunque sean los del terapeuta de turno.

Cual sea el tratamiento de salud que escojamos, que lo hagamos con prudencia e intentando ser realistas, saldremos ganando de ello. Evitemos amontonar los tratamientos, utilizarlos como productos de consumo. Enfoquémonos más en el aspecto relacional de las terapias donde, finalmente, nos estamos conociendo a nosotros mismos en el encuentro con otro ser humano.

La salud no es magia, es cosa de cada día.