cuentos en terapia. -LOS PECES EN LA PLAYA-

Hace un tiempo me explicaron un cuento, del cual no sé el origen. Es una narración que he explicado en más de una ocasión en terapia y el otro día fue útil volver a narrarla. Dice así;
Un hombre vivía cerca del mar. Le gustaba levantarse pronto y pasear por la orilla, cosa que hacía con frecuencia.
Una mañana repitió el paseo matutino, pero esta vez había una gran diferencia. De lejos empezó a ver que la arena estaba llena de “bultos” , que no lograba identificar por la distancia. Pero a medida que se iba acercando, la imagen se iba haciendo cada vez más nítida, y su expresión se trasformó de sorpresa a horror. Aquellas manchas en la orilla eran miles de peces que sufrían y se esforzaban por respirar. Cuando se iba acercando con gran velocidad empezó a escuchar que el pez rojo que tenía a sus pies estaba gimiendo y chillaba; “Socorro. Socorro. Por favor señor lléveme hasta el agua. Para usted no es ningún esfuerzo. Y a mí me va la vida”.
Rápidamente lo cogió y se dirigía corriendo hacia el agua, hacia la salvación de ese pez. Y fue en ese momento, que mientras corría, se dio cuenta que todos los demás peces también le chillaban. “Ayúdame a mí también”; “Socorro no puedo respirar” ; “llévame al agua”. Todos los peces estaban mirándole a él esperando ser rescatados, cada uno de ellos enviando un mensaje de auxilio.
Entonces, cuando le faltaba un metro para llegar al agua con el pez que llevaba en brazos. Se sintió derrotado, hundido y fracasado, porque no podía salvarlos a todos. Y ¿Qué hizo en ese momento? Tiró a la arena al ser que tenía en su regazo. Y mientras se retiraba de ese lugar tan triste, pensaba; “¡Es imposible salvarlos a todos, es imposible salvarlos a todos!, si no puedo salvar a todos no salvo a ninguno”
Y se fue muy triste y con la cabeza hundida entre los hombros.
¿Cuántas veces no actuamos porque creemos que no servirá de nada? ¿Por qué no supondrá ningún cambio?
Pero, mi pregunta es; ¿Contestaría lo mismo ese pescado rojo?