DESCUBRE LA JOYA QUE ERES…

“Érase una vez una gran maestra ala que un aprendiz acusaba de charlatanería. Ante tales acusaciones, la gran maestra, como única respuesta, rebusco en sus bolsillos y saco una bolsita de tela de la cual extrajo una piedra preciosa. Entregándosela al aprendiz, le dijo : “Ve a aquellos bazares y pide que te ofrezcan cien monedas de oro por ella”. El aprendiz fue a los bazares y, enseñando la piedra preciosa, pidió que le dieran cines monedas de oro por ella. Los comerciantes se rieron ante tal osadía. El aprendiz regreso junto a la gran maestra y le relato lo que había sucedido. La gran maestra le comento: “Ahora ve aquella joyería de la esquina y muestra la piedra”. El aprendiz fue y, al enseñársela al joyero, este, sin darle tiempo a nada, le ofreció cien monedas de oro.
El muchacho no salía de su asombro. Regreso. Regreso rápidamente al lado de la gran maestra para decirle que ella tenía razón: alguien le había ofrecido cien monedas de oro por la piedra. La gran maestra le respondió: ” Para poder apreciar una piedra preciosa, hay que ser joyero. Sólo cuando seas un joyero podrás apreciar mis palabras”.
…”Hallar esta metáfora me ha ayudado a explicar a muchos, incluida yo misma, que por más “DIAMANTE EXTRAORDINARIO” que uno sea, se necesita un joyero experto que lo reconozca…Los demás, los no joyeros, pueden llegar a pensar que eres una circonita de la buena, pero nada más. No te conformes con una o varias tasaciones, llévate a un joyero experto. PERO ANTE TODO : CONVIERTETE EN ESE JOYERO EXPERTO E INDEPENDIZATE DE LA OPINIÓN DE LOS OTROS”.
Rosetta Forner
Alejandra C. Rodríguez