Desigualdad y violencia de género.

Esta semana celebramos el Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo. Este día fue declarado por la ONU en 1975.

¿Por qué se celebra el Día Internacional de la Mujer?

El evento que parece marcó el comienzo de esta celebración, es el 8 de marzo de 1857, cuando un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por sus condiciones laborales. 

No obstante, un suceso marcaría también esta celebración, el incendio de una fábrica textil de Nueva york en el cual perecieron 146 personas, 123 de ellas mujeres. Este desastre puso en evidencia, una vez más, las pésimas condiciones de trabajo del sector, y la prácticamente nula seguridad en el ámbito laboral.

¿Por qué se sigue celebrando?

Hoy en día, se ha hecho evidente el problema social que constituye la violencia de género a través de la cada vez más concienciada sociedad y la presencia de leyes que regulan de manera particular esta problemática.

No obstante, persisten lamentablemente en nuestra sociedad situaciones de la violencia más evidente y visible, como es la física y la sexual. En el año 2018, 47 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o ex parejas.

Coexiste con una desigualdad  más invisible, como el techo de cristal al que se enfrentan muchas mujeres en sus profesiones o la brecha salarial existente, una mujer gana cada hora, en promedio, un 13% menos que un hombre en trabajos con tareas similares.

Estas relaciones de poder existentes, muchas veces son expresadas mediante discursos como el científico. Por ejemplo,  sabemos que los estándares clínicos en medicina  se crearon a partir de la pato-fisiología de los hombres;  esto ha provocado, por ejemplo, que la tasa de mortalidad por infarto sea  mucho mayor en mujeres que en hombres, por el único hecho de que los síntomas que presentan las primeras son diferentes en muchas ocasiones, y por lo tanto,  es más fácil que se les diagnostique erróneamente.

Reconocer y combatir todos estos tipos de violencia es todavía necesario. El principal camino para acabar con la violencia de género es la prevención. Esto incluye, por supuesto, un cambio global en la forma de ver las relaciones entre mujeres y hombres, un cuestionamiento de los roles sociales y estereotipos y del lenguaje que es responsabilidad de cada una de nosotras y nosotros.