Diagnóstico una enfermedad grave

 

Ante la noticia de que padecemos una enfermedad grave la primera reacción suele ser la sensación de irrealidad, como si eso no pudiera estar ocurriéndonos a nosotros

 

Ante una diagnostico de enfermedad grave reaccionamos igual que si la noticia fuera de un acontecimiento traumático (como la muerte de un familiar, un accidente, una catástrofe natural, amputación de algún miembro, una explosión…), solemos entrar en estado de shock ante esta noticia que nos coge por sorpresa, en un estado de “incredulidad”, de no creer en lo que nos están diciendo. Nuestro cerebro no puede codificar toda la información. Es una noticia que nos rompe los esquemas, nuestra fuente de seguridad y sensación de control.

En general suele ser un acontecimiento que nos provoca un nivel de estrés muy elevado que sobrepasa los mecanismos de afrontamiento o recursos internos de una persona que dificultan asumir el impacto producido.

Esta parálisis se podría explicar de una forma biológica; nuestro cerebro codifica en milésimas de segundo la información como amenazante, el cerebro se sobre excita provocando unos niveles de adrenalina, de cortisol… nuestra parte del cerebro que se encarga de pensar, de reflexionar, de cuestionar se “desactiva” ya que si se tuviera que realizar una respuesta muy rápida donde la vida estuviera en juego ese tiempo sería muy valioso.

 

Una variable que también influye son nuestras creencias sobre cómo funciona el mundo.

En general vivimos con la fantasía que tenemos un control sobre muchos aspectos de nuestra vida.

Creemos que podemos controlar el tiempo, nuestra agenda, a los demás, nuestras emociones, como nuestra salud. El error que cometemos es que no podemos tener esta capacidad, lo único que podemos tener es la confianza en nosotros que podremos tener recursos para poder reaccionar ante situaciones improvistas.

 

Otro aspecto que no ayuda es la creencia que los acontecimientos siempre funcionan de forma lineal. Por ejemplo “si hago deporte estaré siempre sano”, “a las personas buenas no les debería pasar nada”…

 

Ante un diagnostico de enfermedad estas creencias fallan.

Cada persona es diferente, como el tiempo que necesitará para empezar a digerirlo y darle un significado, habrá variables que faciliten esto y otras que lo dificultarán, como por ejemplo el tipo de enfermedad (por ejemplo a nivel social no nos suena igual que nos digan la palabra cáncer que angina de pecho. No porque uno sea mejor o peor sino por la connotación y significado que tiene a nivel popular), la forma como lo trasmite el doctor (por ejemplo no nos sienta igual que nos informen que tienes un tumor y el 70 por ciento de personas muere, que nos digan el 30 por ciento de las personas sobreviven, vamos a esforzarnos para que tú seas una de ellas), estar solo ante esta experiencia quizá no se viva igual que si tienes el apoyo de la familia, tu estado de ánimo, tu situación vital…..