Divertirse y aprender son conceptos que no tienen porque estar discutidos

Divertirse y aprender son conceptos que no tienen porque estar discutidos
Estamos lejos de la frase tan famosa “la letra con sangre entra” pero no se ha avanzado tanto como sería de esperar como se ha conseguido en otras temáticas.

Si miro en mis recuerdos, que no hace tanto que dejé la primaria (tengo 41 años), me aparecen imágenes y experiencias de esa etapa de la vida como por ejemplo; estar castigada en más de una ocasión porque no prestaba atención, aburrirme mucho en más de una eterna explicación, tener que repetir como un loro la definición de muchas cosas que quizá no entendía (que era puntuada a más exacta era la repetición), tener que estudiar conceptos que nunca más en mi vida he vuelto a ver (como “senos”, “cosenos”; “raíz cuadrada”…) y si ahora me preguntas qué es y para qué sirven estos, la expresión de mi cara te hará reír (aunque seguro que tú tampoco sabrías definirlo y lo que es peor saber utilizarlo).

Horas y horas de “empollar” para que unos días después, o con suerte unos meses pasara esa información al olvido.
Mis notas ….. ¡mediocres!, y con ellas mi valoración de mi misma, menos la asignatura de deporte que me encantaba , me motivaba, me lo pasaba bien y mis calificaciones eran excelentes. ¿Tendrá algo que ver la nota con el grado de diversión e implicación?

Si miramos la filosofía que se percibe en la política actual puedes deducir que si no se quiere invertir en este sector es porque no interesa crear “seres pensantes”, con criterio, que cuestionen porque este tipo de personas suelen ser más problemáticos.

Hay una imagen de Francesco Tonucci (pedagogo y dibujante) que de una forma muy grafica quiso plasmar su visión de lo que ha sido la escuela hasta ahora (que esperemos que cada vez sea más una excepción que la regla)

 

 

 

 

la maquina de la escuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo más recuerdos de las horas del patio y de las anécdotas que de “los conocimientos” adquiridos.
Es triste pensar que no tengo recuerdos que me enseñaran a gestionar mis emociones, a aprender a cuestionar, a ser critica, a decidir, a potenciar mis capacidades, a aprender a quererme por ser YO, diferente al resto de la gente, a mejorar la forma de comunicación con los demás….

Si miro atrás, ¿sabes qué profesora ha sido la que más me ha influido en mi vida? La profesora que tuve con 16 años que durante un semetre impartió “formación sexual”, la cual paradoxalmente fue la asignatura que menos escribí y menos tuve que estudiar; los temas eran interesantes, las clases eran divertidas, amenas, jugábamos, charlábamos en círculo, discutíamos temas en los que no todos estábamos de acuerdo, donde no había una “solución correcta o valida” sino que todos los puntos de vista eran válidos y respetados, en los que primero hacíamos un ejercicio o una actividad y después entre todos construíamos la teoría.

Me influyó tanto, que al finalizar el curso le dije que quería ser terapeuta sexual y ella me contestó que primero tenía que estudiar psicología. Y así lo hice.

Y después de mi historia y mis experiencias como psicoterapeuta y docente cada vez he ido especializándome más en construir con los pacientes y con los alumnos la teoría entre todos, después de una actividad, una acción, un juego, una manualidad, un cuento. Y siempre al finalizar la sesión les pregunto ¿Qué se llevan de la terapia o del taller? , encontrándome como respuesta la mayoría de veces que recordarán la actividad que han vivido.

Si puedes elegir pasártelo bien no elijas pasártelo mal.
Sólo aquello que vives y sientes es interiorizado.