Donde la palabra no llega

En mi primera colaboración en este blog, intentaré señalar por qué una terapia corporal, sea directamente manual (shiatsu), activando nuestra energía mediante agujas (acupuntura) o a través de la naturopatía (cambio de hábitos desequilibrados por otros más saludables, dietoterapia o fitoterapia entre otras técnicas), es capaz de complementar un proceso de terapia psicológica, ayudando a avanzar con más rapidez y a encontrar respuestas.

El cuerpo tiene una memoria, tanto en su estructura interna como en su musculatura misma y no siempre se puede acceder a ella a través de la palabra, el razonamiento o el pensamiento verbalizado. Cuando las emociones se bloquean el cuerpo tiene su propio lenguaje y habla, a su vez, en forma de bloqueos de diversos tipos. Pueden ser musculares (contracturas) o dolores osteoarticulares o bien migrañas, disfunciones digestivas de todo tipo, resfriados de repetición, alergias, alteraciones menstruales… la lista es interminable. Y muchas de estas patologías, descartando el factor orgánico, tienen un origen emocional. Por eso trabajando directamente el cuerpo, pueden soltarse nudos que, aparentemente, por muy profundos, no se ven. Y ahí está también una parte beneficiosa, paralela a la propiamente terapéutica. El paciente confía, se suelta, se relaja y colabora, no desde la palabra que a veces cuesta incluso encontrar, sino desde el lenguaje corporal, en sí más primario pero no por ello menos sabio.

Donde la palabra no llega el cuerpo habla, por eso os animo a todos a conocer los beneficios de este tipo de terapias que trabajan directamente sobre nuestro cuerpo.