El compromiso con el cambio.

 

Muchas veces las personas que van a terapia preguntan si es posible cambiar. La posibilidad de cambio siempre está ahí, pero es un proceso que muchas veces implica pérdida, dolor, esfuerzo, responsabilidad y adquirir un genuino compromiso con este proceso de cambio. Nadie puede hacer este camino por nosotras, nadie tiene nuestras respuestas y nadie nos puede decir qué debemos hacer.

A menudo, para explicar el proceso de cambio utilizamos la metáfora del salmón que para reproducirse tiene que nadar contracorriente y enfrentarse a múltiples dificultades para conseguir su cometido. La sensación que podemos sentir en un proceso de cambio es similar a la del salmón cuando nada a contracorriente, abandonamos viejas dinámicas y estrategias que nos son cómodas, al menos a corto término, como por ejemplo la evitación, para emprender un camino lleno de obstáculos, pero que finalmente, nos va a acercar a nuestros objetivos.

Para ejemplificar la importancia de este compromiso con el cambio, me gustaría compartir este viejo cuento popular:

¿Estás segura de que deseas sanar?

-Maestro vengo desde muy lejos, por favor ayúdame con mis múltiples dolencias.

– ¿Estás segura de que deseas sanar?

-Por supuesto maestro ¿Acaso quien vendría a verte si no quisiera sanar?

-Ya lo creo que sí. De hecho, es lo que sucede siempre: la mayoría viene buscando alivio temporal no sanación. Sanar es doloroso. Requiere responsabilidad, esfuerzo, compromiso, disposición a cambiar. Es más fácil quejarse y procurar alivio temporal.

 

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