El estrés bueno

El estrés es una reacción fisiológica del organismo en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Por ejemplo: estamos cocinando y de repente el paño prende fuego porque lo hemos dejado sin querer al lado de los fogones. Tenemos una situación estresante que nos pide rapidez para apagar el fuego.

Según Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) dice que “el estrés es un proceso de adaptación a un momento en que las demandas del entorno superan los recursos para atenderlas. Entonces se movilizan recursos cognitivos, como recordar y asociar ideas más rápido, y fisiológicos, como el aumento de la tasa cardiaca para llevar más oxígeno a los músculos. Esto no supone ningún problema, dice, es lo que hace que corras mucho más en una situación de peligro, que soportes más dolor del que puedes o te mantengas despierto una noche para repasar un examen “.

De hecho, en la Ciencia Psicológica ha realizado una distinción que divide el estrés en dos grandes tipologías: el distrés y el eustrés. El distrés es el aspecto negativo del estrés, cuando sentimos que no podemos hacer frente a determinada situación ya que estamos desbordados por sus demandas.

En cambio, el eustrés sería el estrés positivo, es decir, aquel que nos permite adaptarnos a los cambios y reaccionar rápidamente y con más fuerza ante los problemas que tenemos que enfrentar. Sería una especie de actitud innata de lucha / huida que hemos adquirido de nuestros lejanos antepasados y que no sólo ha ayudado a perpetuar la especie sino que nos permite dar el 110% de nosotros mismos en determinadas tareas.

Se afirma que el 75% de las consultas médicas que se realizan tienen como causa directa o indirecta el estrés, llevado al extremo del distrés.

estres-emocional-severoSin embargo, el principal problema no es el distrés en sí mismo, sino nuestra incapacidad para reconocer sus primeras señales y detenerlo a tiempo. Es decir, de observar la situación, ver cómo estamos reaccionando y aprender a percibir la realidad de manera menos amenazante. Para ello es fundamental detectar cuáles son las causas del estrés y trabajar en las mismas para eliminar de raíz.

Algunos factores que pueden causar estrés son: situaciones que fuerzan y la gente a procesar información más rápido de lo habitual, estímulos ambientales que causan daño, percepciones de amenaza, enfermedades o adicciones, el aislamiento o el confinamiento, estímulos que bloqueen los interés personales, presión grupal de amigos, compañeros de escuela o trabajo, poca tolerancia a la frustración.

Debemos tener en cuenta que a menudo el distrés puede surgir de un eustrès mantenido en el tiempo (es decir, muchas fechas límite, muchos momentos de respuestas rápidas y de mucha demanda, agotamiento) o simplemente, por una percepción negativa del entorno y de las demandas que lleva la vida (normalmente más relacionadas con la vida laboral, como por ejemplo, tener que trabajar el fin de semana o tener que viajar por trabajo. Hay personas que estas demandas las perciben como “amenazas” y otros como situaciones neutras).

Así pues, una vez detectado las causas y observado que estamos sufriendo distrés podemos superarlo con algunas recomendaciones como: saber decir NO, dedicarse un tiempo a uno mismo, establecer prioridades y organizar, tener un estilo de vida sano, cambiar el “tono” de los pensamientos, recurrir a los amigos o la familia, desarrollar la inteligencia emocional y sobre todo, percibir el estrés como una respuesta natural del cuerpo.

Hay estudios que dicen que percibir el estrés como un “enemigo” es la causa de padecer enfermedades cardiovasculares, más que el estrés en sí. Por lo tanto, el cambio está en, primero, percibir las situaciones como menos “amenazantes”, esto significa pensar que la situación nos demanda algo que sí somos capaces de afrontar. Y, segundo, percibir el estrés como aquello que nos ayuda a ser mejores, a tener más energía y más capacidad de resolución.