El papel del amor en la crianza

El gran profesor Manuel Villegas en su libro “El error de Prometeo” nos instruye sobre la importancia que tiene en el desarrollo del individuo los primeros vínculos amorosos con los progenitores. Necesitamos sentirnos amados y amar, que nuestras necesidades básicas se vean satisfechas. Solamente así se inicia la construcción de una identidad segura, una buena autoestima. Según el Dr. Villegas” la necesidad más básica de todas desde el punto de vista psicológico es la de sentirse digno de amor, reconocido como persona. Esta es la nutrición esencial que requiere el desarrollo de la psique humana”. Cualquier situación en la infancia que dé como resultado un descuido a desatención afectiva, rechazo o desprotección afectará en el desarrollo del niño e influirá en el futuro adulto.
Tal y como explica en su artículo Pilar Arlándiz, la relación que establecemos con nuestros padres en la infancia se perpetúa en la vida adulta, continuamos necesitando su aprobación y su complicidad a lo largo de toda nuestra vida. Aunque estos primeros vínculos influyan en nuestra personalidad no significa por ello que las carencias que arrastramos no sean reversibles. La observación de cómo nos relacionamos con la pareja, los hijos o los amigos… nos da el material sobre el que trabajar para el cambio.
Los cuatro pilares esenciales en la crianza del niño son el amor físico (caricias, abrazos, besos) y el amor verbal, la seguridad, la confianza (que se construye a través de la escucha) y el respeto. Pero para poder transmitirlos correctamente a nuestros hijos primero debemos revisarnos: si queremos que nuestros hijos se respeten a sí mismos y a los demás debemos empezar por respetarles. Si queremos que tengan confianza en sí mismos y se quieran debemos empezar por querernos a nosotros mismos de forma saludable. El amor no es negociable, es una necesidad que no entiende de justificaciones.