EL PESO DEL RENCOR

Captura-de-pantalla-2014-09-13-a-las-03.43.45-460x300“Cuenta una bella leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y, en un determinado punto del viaje, ambos discutieron. Uno acabó dando al otro una fuerte bofetada.

El ofendido, sin decir nada, se agachó y escribió con sus dedos en la arena:

“Hoy mi mejor amigo me ha dado una fuerte bofetada en la cara”

Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo y evitó que perdiese su vida.

Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. Al acabar, se podía leer:

“Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida”

Intrigado, su amigo le preguntó:

– “¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en una roca?”

Sonriente, el otro respondió:

– “Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda, o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo, podrá borrarlo.”

Odio_2El rencor es ese sentimiento que como la cal va dejando su poso día a día en el transcurso de nuestra vida. El rencor supone una obstrucción silenciosa de los canales por los que debería fluir nuestra emoción, y la contamina como el veneno.

Las personas que tienen rencor siempre dan motivos para no poderse librar de él: el clásico ‘no puedo’ y el ‘si lo perdono me puede volver a pasar’. Perdonar y olvidar van de la mano y son necesarios tanto uno como el otro. ‘Yo perdono pero no olvido’ pues lamento decir que entonces no has perdonado. Las personas que ‘perdonan’ y tienen presente siempre aquella afrenta en las siguientes discusiones, no han perdonado. Viven un resquemor a capítulos que mina su relación porque el otro acaba harto del reproche ‘¿Qué tengo que hacer para que me perdones?’ Ponen un precio tan alto que nunca acaba de pagarse. Podría ser un buen motivo para no perdonar: tener siempre una cuenta abierta.

Por otro lado olvidar no supone borrar de nuestra memoria. Cuando hemos aprendido algo de verdad, no necesitamos repasarlo cada día, lo sabemos y punto. De la misma manera que una herida deja cicatriz y no se abre con cada movimiento. Mantener vivo el rencor supone a veces una ganancia, una posición en aquella relación que de alguna forma nos da algo positivo.

liberarse-del-pasadoEn las relaciones sanas el perdón fluye permitiendo reparar los daños. Todos cometemos errores en un momento u otro, todos dañamos a alguien aunque lo queramos. Lo que demuestra ese amor es reconocer nuestro error y disculparnos, además de ofrecernos a reparar o compensar en la medida de lo posible.

El perdón es un acto de voluntad. El rencor es un sentimiento que ata mucho, más a veces que el propio amor. Se hayan disculpado o no contigo, la decisión de cortar esa cadena es tuya y sólo tuya. Cuanto más ligeros de equipaje vayamos, más libres nos sentiremos para vivir.

“Tener rencor es como beber cicuta y esperar que se muera otro”