El sexo debería ser como la comida

 

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Hace poco hice un taller de sexualidad para padres para que pudieran acompañar a sus hijos en el camino de la sexualidad y unos padres de niños de 2 y 4 años me comentaron “¿No es pronto para hablar de sexualidad con nuestros hijos?”. Mi respuesta sonriendo fue “¡Ya es tarde!”.

Trasmitir e interiorizar aspectos del sexo se realiza de forma explicita , pero también con nuestras conductas o comunicación no verbal. Y los bebes ya están aprendiendo esto.

Habría un cambio cualitativo en nuestra cultura si se dedicaran esfuerzos para cambiar la vivencia que tenemos del sexo y de cómo crecerían las nuevas generaciones si se invirtiera energía para que haya más autoconocimiento, normalización del placer, la expresión de actos de amor, el respeto a la diferencia.

El sexo y la comida tienen mucho en común. Si se me permite el símil, creo que la dirección que debería tomar el SEXO, aspecto tan relevante en nuestra vida y en las relaciones, es la misma que tiene la comida. Existe un gran culto y se le da una gran importancia y relevancia actualmente a la cultura culinaria.. Existen muchos esfuerzos para que la gente coma de forma saludable. En nuestra infancia y desde los inicios de la escolarización se muestra mucho interés en que los niños coman de forma sana, variada e interioricen la importancia de la variable alimentaria para su salud física, emocional y psicológica. Hay muchos programas en los medios de comunicación para enseñar, y que la gente entienda, que se puede cocinar de forma muy diferente el mismo producto alimentario y todos los resultados están buenos. La gente habla en cualquier lugar, de forma tranquila y normalizada de elementos alimentarios, las formas como los han cocinado y cómo lo han vivido. Hay una gama muy amplia y variada de bares a elegir. En los restaurantes además de poder ser libre en escoger cualquier producto de la carta, te recomiendan el plato del día. Hay un gran respeto por parte de los demás por la comida que te gusta, y por la que no comerías, y aunque te puedan invitar a probar algo nuevo, no te obligan a comértelo y si empiezas a hacerlo y no te gusta, entienden y respetan que lo dejes a medias. Hay un gran consenso en general y de los profesionales de la salud en recomendar comer variado. Podría seguir hablando del “arte culinario” y no le molestaría a nadie ni me censurarían. Todo esto es lo que debería pasar con la sexualidad.

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Espero que tengas una buena comida y buen sexo

 

Eva Aguilar

psicoterapeuta y terapeuta sexual