El sexo: el mejor aliado del buen humor (y viceversa)

El sexo: el mejor aliado del buen humor

Los beneficios del sexo son innumerables, tanto a nivel emocional, como físico e incluso social. De todos es conocida aquella expresión que se utiliza cuando alguien está muy amargado: “este/a lo que necesita es…”.

Y es que, como decía, el sexo no sólo nos produce una satisfacción física, sino que además influye directamente en nuestro estado de ánimo, haciendo que estemos más amables con los demás, más receptivos, más simpáticos, pero sobretodo, mejor con nosotros mismos.

Las endorfinas: la droga de la felicidad

Cuando la relación sexual llega a su máxima expresión, cuando el placer es tan elevado que sobreviene un orgasmo, todos los músculos del cuerpo se tensan, y después de esa gran tensión se destensan provocando un estado de relajación física y mental comparable a pocas cosas.

Además de esa liberación tensional, a nivel cerebral se liberan una gran cantidad de sustancias químicas endógenas (esto es, producidas por el propio cuerpo), entre las cuales podemos encontrar las famosas endorfinas. Esta sustancia cuando se libera produce un efecto benficioso en el estado de ánimo, una sensación de relajación y buen humor que nos acompañará durante unas horas.

El sexo también tiene un efecto positivo en la autoestima

Tanto si es contigo mismo como si es compartido, el sexo tiene un efecto muy positivo en la autoestima. Saber que nos amamos tanto a nosotros mismos como para proporcionarnos el máximo de los placeres, o que estamos tan a gusto con la otra persona que hacemos que se funda de placer con nuestro cuerpo, es una sensación fantástica.

Esta sensación, por supuesto, revierte positivamente en nuestra autoestima. Sentirnos deseados siempre es algo que alimenta positivamente nuestro ego.

Si tienes sexo, estarás de mejor humor para tener más (y mejor)

Es una pescadilla que se muerde la cola. Si estamos de mejor humor estamos más abiertos a socializar, a reírnos y a tomarnos las cosas con más sentido del humor. Eso, a su vez, hará que sea más fácil encontrar una pareja sexual, o que estemos más predispuestos a una nueva relación sexual con nuestra pareja o con nosotros mismos.

Estas relaciones sexuales harán que estemos de mejor humor, con lo que la posibilidad de repetir será cada vez mayor, entrando así en un bucle positivo de sexo y buen humor. Además, si las cosas en la cama no salen como esperábamos (si sufrimos el temido “gatillazo” o si no somos capaces de llegar al orgasmo, por ejemplo) pero estamos de buen humor, las posibilidades de tomárnoslo bien son muy grandes, por lo que también nos estaremos protegiendo contra las temidas “disfunciones sexuales” (problemas de sexualidad que se mantienen en el tiempo).

Pero, claro está, esto tiene también su lectura contraria. Cuanto peor humor tengamos, cuanto más baja sea nuestra autoestima, más complicado será encontrar el momento para tener relaciones sexuales y más probabilidad habrá de que estas no salgan como nosotros esperamos, alimentando de esta manera el “mal humor”, por lo que cada vez será más difícil encontrar el momento y las probabilidades de sufrir una disfunción sexual, provocada por la percepción negativa de la relación sexual será más alta.

Pero no te asustes, este bucle negativo se puede revertir. Y puedes empezar hoy mismo.

Tener sexo: no es tan difícil

Cuando hablamos de “tener sexo” o “tener relaciones sexuales” normalmente entendemos algo que nos lleva un buen rato, que implica dos cuerpos, que supone un esfuerzo físico, que comporta genitales y que, además, acaba en orgasmo. Pero esta definición es sólo un tipo de sexo. Y de “relaciones sexuales” hay tantas y tan diferentes como personas en el mundo.

Si eres de los que cree que ha entrado en un bucle sexual negativo parecido al que he descrito arriba, puedes empezar a trabajar para mejorar esto. Si eres de los que ya disfruta mucho del sexo, estos consejos no te vendrán mal para disfrutar todavía más.

  1. Dedícate por lo menos diez minutos al día a ti mismo. 10 minutos no son nada pero pueden marcar la diferencia. En esos diez minutos simplemente cuídate. Hazte un masaje en las piernas, o acaríciate los brazos mientras te pones crema hidratante. Toca tu cuerpo, sin ninguna intención sexual, simplemente disfruta del contacto con tu piel. Al principio te parecerá raro, quizás, pero poco a poco irás disfrutando de tus caricias.
  2. Fantasea. No tengas miedo de cerrar los ojos y dejar volar tu imaginación hacia aquella persona que te despierta un cierto interés sexual, aunque esta no sea tu pareja (las fantasías no son infidelidad). Disfruta de tu fantasía y conecta con tu cuerpo, date cuenta de las sensaciones y reacciones que te provoca.
  3. Relájate. No todos los días uno tiene ganas de sexo, no te agobies buscándolas. Si sigues los dos anteriores consejos cada vez serán más frecuentes, pero tampoco creas que vas a obsesionarte con ello. Una cosa es tener ganas y la otra no poder parar de tenerlo.
  4. Visita una tienda erótica. Te aconsejo que busques una buena tienda erótica en tu ciudad y que un día vayas y te pasees. Simplemente ves a ver qué te puede ofrecer. Habla con la persona que esté en la tienda, interésate por los productos, pregunta todo lo que necesites. Y si te apetece, cómprate algo para probar.

Si a pesar de seguir todos estos consejos te das cuenta de que sigues atascado en un bucle negativo de “mal humor-poco sexo”, te puedes poner en contacto con un profesional de la sexología que te ayudará a romper este bucle y a encontrar la manera de reactivar el positivismo sexual.

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