Entender lo que sentimos.

 

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Uno de los grandes avances en la psicología de las últimas décadas ha sido el descubrimiento de la inteligencia emocional como habilidad básica para el bienestar y el equilibrio.

Quien popularizó el término en 1995 fue Daniel Goleman. Este autor argumenta que aquellos que dominan sus emociones y comprenden las de los demás tienen una gran ventaja sobre el resto a la hora de progresar y resolver problemas de cualquier tipo.

Familiarizarnos con nuestras emociones nos permite mantener el control sobre nuestra mente, con lo que ganamos atención y eficacia, además de dotarnos de la capacidad de seducción que promueve la empatía.

Por el contrario, no ser conscientes de lo que sentimos puede conducir al sufrimiento y al fracaso en las relaciones sociales.

Las emociones básicas están presentes en todos los niveles evolutivos y en todos los animales, incluyendo los seres humanos.

según Charles Darwin la expresión de las emociones básicas es algo innato y no aprendido, como se creía en su época. Llegó a esta hipótesis tras estudiar su expresión en los animales superiores, así como los gestos que hacen de forma instintiva las personas ciegas de nacimiento. En sus viajes comprobó, además, que estas emociones eran comunes a todas las culturas y se manifestaban de forma parecida. No obstante, la cultura puede mediatizar la expresión de estas emociones y podemos encontrar diferencias importantes en diversas culturas en este aspecto.

Normalmente se consideran que existen 4 emociones básicas, rabia, alegría, , tristeza y miedo. Una emoción es información sobre qué me está pasando en este momento, un toque de atención que me situa en el presente, pues está referida a lo que vivimos y sentimos en este instante concreto. Es un aviso primario con importantes funciones de conservación del individuo.

La buena noticia es que de manera natural es difícil anclarse de forma permanente a una misma emoción. Por eso, aunque hablemos de personas tristes o alegres, en realidad lo que existen son las situaciones tristes o alegres. Tomar conciencia de ello permite relativizar lo que sentimos y no tomarlo como algo definitivo, lo cual es un alivio en el caso de las emociones negativas. haciendo una metáfora podemos ver las emociones como olas que pueden chocar con fuerza, siendo esta fuerza abrumadora, pero finalmente se retiran.