Érase una vez..

¿Qué hay que hacer para ser una princesa? ¿Cuántas veces hemos querido de pequeñas ser la princesa del cuento y encontrar ese príncipe azul que nos salve y nos haga felices para los restos y comamos perdices?

¿Cómo de difícil es distinguir la realidad cuando hay procesos que se han imprimido tan profundamente que forman parte de uno?

En estos cuentos de hadas donde el príncipe es siempre perfecto, salva a la princesa que por su parte ha debido convertirse en la mujer perfecta para merecer a ese príncipe…cuántas de estas premisas han podido grabarse en mujeres autónomas, independientes económicamente, fuertes y bien formadas de estas épocas que vivimos…aquí comienza esta bonita fábula que nos invita a hacer un viaje al interior de cada uno y distinguir la realidad de uno mismo, la verdad individual, verdad que no tiene que ser ni es la de todos pues nos pertenece tanto como nuestra propia identidad.

¿Es un regalo el presagio de un futuro en el que algún día llegara el príncipe azul y todo será felicidad?

Durante muchas generaciones hemos leído cuentos de hadas donde el final más deseado era ese mismo desenlace…y quizá en el interior de mucha de nosotras se ha alimentado la creencia de que así sería al menos el colofón de una vida completa a pesar de estar en unas épocas en las que las mujeres somos más independientes que nunca, tantos económica como intelectualmente…pero esos presagios de futuro y las lecciones de cómo pensar, sentir, hablar y actuar quedaron instalados en lo más profundo de nuestras creencias y es un camino esté por donde antes nadie más caminó el de buscar al propio ‘yo’ ,un camino que se aprende a elegir por si sólo responsabilizándonos de nuestras equivocaciones y nuestros aciertos donde no permitiremos que otros decidan por nosotros…ese camino comienza en la escucha de nosotros mismos…¡caminemos pues!.

Del libro “La princesa que creía en los cuentos de hadas”.
Rosa Llano