¿Es bueno el sexo anal?

sexo anal

Podemos decir, sin temor a equivocarnos demasiado, que el sexo anal está de moda. No es que sea una invención de hace dos días, por supuesto, de hecho esta práctica sexual es tan antigua como cualquier otra. Pero sí que es cierto que, por diversos motivos, últimamente es una práctica por la que se tiene curiosidad (y en muchas ocasiones aversión).

La moda del sexo anal

Hace algún tiempo se asociaba el sexo anal a una práctica común entre los hombres homosexuales, reduciendo así la visión de la sexualidad al coitocentrismo al que estamos acostumbrados. Dicho de otra manera se pensaba que “como los hombres homosexuales tienen que practicar la penetración (porque la penetración es la base y el objetivo de toda relación sexual), la única manera posible es de forma anal”.

Por suerte esto ya ha pasado un poco a la historia, aunque se sigue asociando mucho una cosa con la otra. Pero, como digo, por suerte ahora empezamos a tener una visión un poco más amplia de la sexualidad, y en efecto, muchos hombres homosexuales indican que la penetración anal no entra como rutina en sus juegos sexuales.

Las películas pornográficas han tenido que evolucionar al paso de la sociedad. En pocos años hemos pasado de tener que alquilar o comprar este tipo de cine casi a escondidas a tenerlo en casa a la velocidad de un click de ratón.

Ya que hay más consumo de películas pornográficas, estas han tenido que adaptarse y empezar a incluir prácticas que hace algún tiempo eran simplemente anecdóticas. Así, en el mundo de la pornografía, el sexo anal ha pasado a ser una práctica habitual, tanto entre hombres como en parejas hombre-mujer, como incluso entre mujeres (los arneses con dildos hacen maravillas).

El sexo anal como preocupación

A medida que se ha ido extendiendo como una práctica más o menos habitual entre las parejas de todo tipo, han empezado también las preocupaciones.

No es de extrañar que me lleguen consultas preguntando por el tema, tanto de mujeres como de hombres.

A muchas personas les preocupa el hecho de que no les gusta el sexo anal (o no les apetece probarlo). Esto no es problema si estas personas tienen una buena comunicación con su pareja y pueden negociarlo. El problema aparece cuando tienen una pareja que les “exige” probar esta práctica y a ellos/as no les apetece.

Puede ser que ya lo hayan probado y que realmente no les guste. No a todo el mundo le gusta la pizza cuatro estaciones, aunque a mi me encante y sea una de las habituales en todas las pizzerías del mundo, ¿verdad?. Pues con el sexo anal, lo mismo. Hay personas a las que les encanta, otras que solo de vez en cuando, y otras que no lo harían jamás.

Tan respetable es un punto de vista como otro.

¿Es bueno el sexo anal?

. Sin ningún tipo de dudas. Es tan bueno como el sexo oral, como la penetración tradicional o como la masturbación. Cualquier práctica sexual que se haga de forma libre y que se disfrute por todas las partes implicadas es buena.

¿Es obligatorio que te guste? No. Si no te gusta, no lo hagas. Hay millones de cosas para probar.

Recomendaciones para el sexo anal

Al ser una vía poco explorada en general, y sólo tener la visión de la pornografía, es importante que tengáis en cuenta estos consejos si queréis que vuestra relación sexual anal sea satisfactoria y segura.

  • Nunca lo hagas si no estás seguro de hacerlo. Es normal que la primera vez sientas un poco de nervios o de dudas, pero si no lo tienes claro, déjalo para otro día.
  • Ves a tu ritmo. La persona que está siendo penetrada es la que debe marcar el ritmo de la penetración para evitar desgarros o fisuras que pueden convertirse en hemorroides y ser realmente muy molestas. Si es la primera vez que lo haces y solo entra la punta, no pasa nada, poco a poco te irás acostumbrando a la sensación.
  • Relájate. Si sientes que estás tenso/a es mejor parar, respirar profundamente y volver a intentarlo. O dejarlo para otro día. Si estás tenso/a, el ano también lo estará y la resistencia a la penetración será mayor.
  • Utiliza SIEMPRE preservativo. A pesar de que, por motivos obvios, no puedes provocar un embarazo, la zona del ano está muy irrigada y hay muchos más riesgos de roturas capilares (y por lo tanto de pequeños sangrados, que no tienen porque ser dolorosos), con el consiguiente alto peligro de contagio de enfermedades de transmisión sexual.
  • Tira el preservativo después de la penetración. Ni se te ocurra reutilizarlo para hacer una penetración vaginal o para sexo oral. El ano está lleno de bacterias que no queremos que se extiendan por el resto del cuerpo.
  • Preferiblemente utiliza un lubricante. Que sea compatible con el preservativo. Por la misma razón de antes, si usamos un lubricante facilitamos la penetración y disminuimos el roce.
  • No practiques sexo anal si estás embarazada. La zona del ano está especialmente sensible e irrigada y la probabilidad de fisuras es mucho más alta. ¡Practica otras cosas estos nueve meses!

Si tienes dudas o preocupaciones sobre esta práctica, puedes dejar un comentario en el artículo, o enviarme un mail en el siguiente formulario.

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