Escucha tu cuerpo.

 

Habitualmente, diferenciamos los conceptos cuerpo-mente como si fueran dos entidades separadas, cuyos caminos transcurren influyéndose sólo en parte. Pero esta distinción, es meramente teórica, ya que hoy en día sabemos que esta separación muchas veces no se corresponde con las experiencias que podemos sentir y experimentar a diario.

¿Qué es la somatización?

La somatización es un conjunto de síntomas físicos que producen malestar y que no pueden ser relacionados con una causa orgánica a partir de una revisión corporal.

Algunas de las somatizaciones más comunes suelen ser los dolores de cabeza o migrañas, los dolores en las articulaciones, en el abdomen, en la espalda, en los brazos y piernas, en las articulaciones, en el pecho, náuseas, mareos, vómitos, úlceras, diarrea, dificultad para tragar, dificultad para respirar y alteraciones en la piel.

¿Cuál es la causa de las somatizaciones?

Las somatizaciones conforman muchas veces un “cajón de sastre” de los criterios diagnósticos, que muchas veces incluye ciertas dolencias que no se sabe muy bien por qué están producidas.

Las somatizaciones son fenómenos difíciles de explicar, si se quiere reducir su aparición a una sola causa. Para entender bien las somatizaciones, hay que tener en cuenta no sólo a la persona, sino también su relación con el entorno y las variables contextuales que le rodean.

¿Qué hacer con las somatizaciones?

Las molestias derivadas de las somatizaciones constituyen un síntoma que nos informa que alguna que no está funcionando bien en nuestro organismo, e igual que con cualquier otro síntoma, es importante escucharlo e intentar producir cambios que desactiven la necesidad de alarma del síntoma.

Una gestión inadecuada del estrés y de las emociones pueden estar en la base de la somatización. Por lo tanto, trabajar estos aspectos, tan importantes para el bienestar de las personas, puede producir una mejora de estos síntomas y, por otra parte, también puede prevenir su aparición.