Esto también pasará.


En el momento de morir, un padre dejó a sus hijos como única herencia un cofre que contenía dos anillos. Un anillo era de oro con incrustaciones de diamante, y el otro era de latón, con una frase inscrita.
El hermano mayor dijo: “Como soy el hermano mayor, me quedo con el anillo de oro y brillantes, y para ti, el otro”. El hermano pequeño aceptó encantado.
Por cosas de la vida los dos hermanos se alejaron. Al cabo de los años se volvieron a encontrar, y el hermano mayor le confesó: “Desde que heredé este anillo de nuestro padre, me he sentido muy infeliz, en verano cuando el sol resplandece, el anillo brilla mucho, y su resplandor es la envidia de todo el mundo, hecho que me ha costado muchos disgustos; y durante el invierno, cuando la luz del sol disminuye, el anillo deja de brillar, cosa que me deprime mucho”. El hermano pequeño por su parte, le explicó: “Es curioso, pero a mí me ha pasado lo contrario, desde que tengo este anillo he sido muy feliz. Cuando durante el verano todo es luz y alegría, leo la inscripción del anillo “Esto también pasará”, y de esta manera puedo vivir el presente, pero cuando la alegría se va, no me deprimo. Durante en el invierno, cuando los días son oscuros y fríos, y la enfermedad y la muerte rondan la villa, leo el anillo “Esto también pasará”, y me da fuerzas para pasar los momentos difíciles. Así pase lo que pase, cuando leo “Esto también pasará” mi corazón se tranquiliza y sosiega, y puedo vivir en paz”.