Estoy en crisis!!

Cuando los esquemas se rompen, y las bases en las que habías construido tu bienestar tambalean es fácil que entres en crisis: problemas de salud, una ruptura de pareja, un despido, diferencias irreconciliables con amigos, pérdidas o enfermedades de familiares. 

En terapia en ocasiones comparo la vida con una cajita de quesitos en porciones. Imagínate que cada porción es un área de tu vida: cada uno vamos a dar a esas áreas una importancia diferente en función de nuestro sistema de valores y creencias. Es importante no dejar ninguna unidad vacía, ya que la felicidad depende de la suma de todas ellas. Imagina que eres el director de tu propia orquesta, situado en el centro, decidiendo que porción o porciones inician su melodía. Si llevas el control de la orquesta, cuando un instrumento deje de sonar sabrás dónde dirigirte, y qué ritmo y tempo marcar para no romper la armonía de la canción.
A lo largo de la vida las personas pasamos por diferentes momentos de crisis que responden a cambios que no encajan con nuestros esquemas mentales o visión de las cosas y nos complican la adaptación, por lo que perdemos temporalmente nuestro equilibrio. Son momentos en los que nos toca sobrevivir. Aunque nos cueste creerlo, detrás del malestar anida otra forma de conocimiento y sabiduría, ya que éste es la forma a través de la que nuestro cuerpo expresa los recursos que necesitamos para recuperar nuestro equilibrio. Estas crisis por tanto activan la autobservación y nos obligan a mirarnos desde una óptica nueva. Son momentos ideales para revisar nuestro sentido de la vida, nuestra visión de las cosas.
Intenta no perder el control de tu orquesta e identifica si existe disarmonía en algún área de tu vida. Si tu visión está centrada en ti sabrás identificar el malestar y ponerle solución aplicando cambios o bien adaptándote a la nueva situación. Lo importante en las crisis es identificar el malestar sin juzgarnos y aprender a rescatarnos sin oponernos a él, aceptando que son momentos de incertidumbre y de supervivencia, por lo que pasaremos necesariamente por incomodidades. Porque es inevitable sentir el dolor del golpe. Sin embargo sí que podemos evitar que el dolor se cronifique y se convierta en una actitud enfermiza que nos limite y entorpezca en nuestra vida. Aprovecha las crisis para revisar tu visión de la vida. Recuerda que la visión con la que crecemos es la que hemos aprendido, no la única opción para vivir y que las crisis nos ofrecen una fantástica oportunidad para seguir perfeccionando el arte de saber vivir bien.