Facilitar el sueño

Dormir, descansar, y reparar a través del sueño nuestros sistemas es fundamental para mantener un buen estado de salud. Pero con mucha frecuencia el sueño no es de calidad, conciliarlo acarrea problemas, o se interrumpe o uno se levanta con la sensación de no haber descansado en absoluto.

Son muchas las causas que pueden alterar el sueño y cada caso concreto requiere su particular estudio y solución. Pero, de entrada, lo que sí podemos hacer es introducir hábitos en nuestra vida cotidiana que nos ayuden a dormir mejor.

Al llegar a casa por la noche, procuraremos cenar pronto y más bien de forma ligera, sin alimentos pesados o de difícil digestión. Se puede ver un rato la televisión o estar un tiempo frente el ordenador, pero dejando siempre un espacio entre esta actividad y el momento del sueño. El cerebro necesita ir disminuyendo su actividad poco a poco. Si cuando nos vamos a dormir está plenamente activo nos costará mucho más conciliar el sueño. Por la misma razón, si se tiene la colstumbre de leer antes de ir a dormir, que no sean lecturas complicadas ni demasiado activadoras (textos de estudio, novelas de acción, misterio o similar) si no más bien lecturas que promuevan tranquilidad y serenidad. Y con respecto a la música, podríamos decir lo mismo.

En lo referente a la actividad física, practicar deporte por la noche y siempre como norma general, no es aconsejable, aunque en relación al movimiento y a un cierto trabajo corporal, sí sería aconsejable, si se quiere, un paseo o caminata a un ritmo medio, no demasiado rápido. Así mismo, una sesión de yoga suave que incluya una relajación final, sí es aconsejable. Se trabajará con respiraciones largas y se promoverán las posturas sencillas. Se puede realizar también, justo en el momento de meterse en la cama, una relajación, recorriendo mentalmente el cuerpo y fijando la atención en cada una de sus partes, desde los pies hasta la cabeza, trabajando siempre con la respiración y la atención en cada zona. La práctica de la meditación será también un buen hábito que facilitará un sueño relajado y profundo.

También resultará beneficioso incluir pequeños rituales como hacerse una infusión relajante o en cuanto al aseo personal, limpiarse la cara, desmaquillarse o ponerse crema hidratante, por ejemplo. El cerebro asociará pronto eso como actividades previas al sueño y nuestra voluntad y atención promoverán también ese estado de tranquilidad y relax.

Así pues, de lo que se trata, como siempre, es de ir incluyendo hábitos que de forma sencilla mejoren nuestra vida, en este caso, proporcionándonos un sueño profundo y reparador.