Fantasías sexuales para mujeres

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Probablemente si escogiéramos diez hombres al azar y les preguntáramos si tienen alguna fantasía sexual, su respuesta sería afirmativa, si no en los diez, en por lo menos ocho de ellos. Es más, probablemente podrían darnos detalles bastante concretos de ellas: con quién, dónde, cuándo, cómo…

Si escogiéramos a diez mujeres al azar y les hiciéramos la misma pregunta, muy probablemente las respuestas serían muy diferentes. Probablemente de las diez, solo la mitad (o menos) responderían afirmativamente y podrían darnos detalles de esas fantasías.

¿Por qué esta diferencia? ¿Es que las mujeres no tenemos fantasías sexuales? ¿Será cierto que tenemos menos deseo que los hombres?

No. No es eso. Simplemente no estamos, en general, entrenadas para educar nuestras fantasías sexuales. No dedicamos tiempo a pensar en el sexo porque socialmente nos han vendido la idea de que fantasear con el sexo es de “salidas”, entre otras cosas.

Por supuesto, hablo en general. Hay muchas mujeres que tienen un gran repertorio de fantasías sexuales, por suerte para ellas, pero no son la mayoría, ni mucho menos. En general, cuando una mujer se decide a fantasear, lo que le sucede es que no sabe por dónde empezar.

Las fantasías sexuales ayudan en la terapia sexual

Son muchas las mujeres que acuden a consulta por dificultades con sus relaciones sexuales. Ya sea porque no tienen deseo sexual, porque les apetece muy poco, o porque cuando tienen relaciones sexuales no las disfrutan como creen que deberían.

Cuando llega un caso de este tipo a consulta, lo primero en lo que trabajamos es en darle significado a esta situación. Es decir, a través de la terapia psicológica y de diferentes técnicas terapéuticas, se va trabajando para que la mujer en cuestión empiece a entender porqué la sexualidad en su vida se ha quedado en un segundo plano (o tercero, o cuarto). Esto, sobra decirlo, en cada caso tiene una explicación particular y diferente a la del resto de pacientes.

Cada una de nosotras cargamos con nuestra mochila de experiencias, creencias, pensamientos, vivencias, relaciones y demás que hacen que vivamos las cosas de una manera o de otra. Y en la sexualidad es exactamente igual. Es por ello por lo que en estos casos es importante identificar qué es lo que está haciendo que la mujer en cuestión viva su sexualidad de esta manera que le es tan poco cómoda.

Cuando se le ha dado significado a esta vivencia de la sexualidad, nos tenemos que encargar de reconstruir. De que cada mujer en consulta pueda construir su propia norma sexual, libre de tapujos, en base a las experiencias anteriores pero sin que estas interfieran de la misma manera que antes, en definitiva que la mujer pueda empezar a explorar su sexualidad de forma libre y confiada.

Y para ello, una de las grandes aliadas que tenemos en consulta son las fantasías sexuales. Si no imaginamos cómo puede ser algo antes de hacerlo, es difícil que podamos salirnos de nuestra norma establecida. Si siempre he aprendido a dibujar con lápices de colores y jamás se me ha ocurrido ni imaginar cómo debe ser dibujar a pincel, es difícil que me ponga creativa y pueda descubrir nuevas cosas.

Fantasías sexuales para mujeres

Y entonces llega el quid de la cuestión: “¿dónde encuentro yo una fantasía sexual?”. Esto lo preguntan muchas mujeres, tal es nuestra poca información sobre el sexo y la sexualidad, que no sabemos ni dónde ir a buscar, muy a menudo.

Yo siempre les contesto que las fantasías sexuales se pueden encontrar en cualquier sitio. “¡A mi no me gusta el porno!”, me dicen. Y les contesto que no es necesario el porno para construir las fantasías. Que las fantasías son eso, precisamente, imaginaciones basadas, o no, en hechos que hayamos vivido, experimentado o visto.

Así que si eres tú una de estas mujeres que quiere experimentar con las fantasías sexuales, pero que no sabes por dónde comenzar, te dejo aquí unos consejos que pueden ser de utilidad.

  • Reconoce tu cuerpo. Conecta con él. Al final, el que va a responder excitándose o no, a la fantasía sexual va a ser tu cuerpo, y para saber qué siente necesitarás comunicarte con él. Esto puede no resultarte fácil al principio, pero con la práctica irás viendo que no es tan complicado. Simplemente dedícate 5 o 10 minutos al día a cerrar los ojos, respirar profundo y conectar con cada parte de tu cuerpo. Poco a poco, sin prisas. Concéntrate en cada parte de tu cuerpo y cuando llegues a los genitales, dedícales un poco más de tiempo. Simplemente escúchalos, deja que te hablen, que te lleguen sus sensaciones. fantasías sexuales
  • Lee algún libro que te inspire. Puedes tirar de literatura erótica, propiamente dicha (no hace falta que te vayas a las “50 sombras de Grey”, hay mucha literatura erótica de calidad en el mercado), o puedes leer libros no específicamente eróticos pero que tengan pasajes interesantes en este sentido (Ken Follet, por ejemplo, es conocido por tener escenas muy subidas de tono en muchos de sus libros). Cuando estés leyendo estos libros procura estar en un lugar tranquilo (no los leas en el metro, de camino al trabajo), relajada y concentrándote en cómo recibe tu cuerpo las palabras y los hechos que se relatan.
  • Mira alguna película con escenas eróticas. No hace falta que vayas a ver una “porno”, directamente, aunque si te apetece, hay directoras de cine porno para mujeres que son exquisitas en sus películas (como Erika Lust). Hay algunas películas que tienen un gran componente erótico que puede excitar tus neuronas y tu cuerpo. Lo mismo que con los libros, procura ver estas películas en la tranquilidad de tu casa, sin que nadie te interrumpa y concentrándote en lo que te dice tu cuerpo.
  • Paséate por una tienda de juguetes eróticos. Hay algunos juguetes para principiantes que pueden despertar tu curiosidad por aprender más de ti misma y de cómo responde tu cuerpo. Y otros juguetes más “avanzados” que pueden despertar tu imaginación, aunque no los compres, o no los llegues a utilizar en la realidad, puedes usarlos en tu mente creando las escenas que a ti te gusten.
  • Escribe o dibuja tus fantasías. A veces darle rienda suelta a nuestra imaginación es más fácil si conseguimos plasmarlo en un papel. Si se te da bien escribir, puedes iniciar un cuaderno de literatura erótica (que puedes compartir o no, eso ya depende de ti). Si lo tuyo es dibujar, ¿por qué no plasmar en arte tus fantasías?
  • Dedica cada día un rato a fantasear. La fantasía es algo que cuando somos pequeños tenemos muy desarrollado, pero que a medida que vamos creciendo vamos perdiendo. Por lo tanto, es necesario recuperarla y volverla a ejercitar para que cada vez sea más fácil tener estas fantasías. Cada día, por ejemplo antes de ir a dormir, o antes de levantarte, dedica 5 minutos a fantasear. Y disfrútalos.
  • Y, como siempre, recuerda que eres única, lo que a ti te puede excitar, puede que a otra mujer no le ponga en absoluto. Y eso es perfectamente normal. Tu fantasía es tuya, no tienes por qué compartirla con nadie.

Si a pesar de estas recomendaciones sientes que no puedes avanzar en tus fantasías o que hay algo que está impidiendo que tu sexualidad se desarrolle como tu querrías, puedes ponerte en contacto con nosotros para iniciar un camino de comprensión, aceptación y redescubrimiento de tu cuerpo y tu sexualidad.

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