Fomentar la empatía y el respeto

nasrudin“La mujer perfecta de Paulo Coelho

Nasrudin conversaba con un amigo:

– Entonces ¿nunca pensaste en casarte?

– Sí, pensé –respondió Nasrudin. – En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.

Entonces, resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, espiritual y conocedora de la realidad material.

– ¿Y por qué no te casaste con ella?

– ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto…”

images (1)La inteligencia emocional no se basa solamente en reconocer los propios sentimientos. Aunque a veces ya pueda resultar complicado, para manejarnos bien en el mundo emocional también hay que saber interpretar bien los sentimientos de los demás. Eso incluye saber establecer sintonía con el estado ajeno, por un lado para poder apoyarlo si es necesario y en parte para el propio autocuidado. Cuántas veces no nos hemos llevado un rapapolvo o un disgusto innecesario ante la reacción de otra persona que no estaba receptiva a nuestra petición. Muchas veces es la urgencia de satisfacer la demanda y otras el retraso por la inseguridad y dejar perder el momento. Todos más o menos podemos suponer que no es buen momento para pedir algo cuando el otro está enfadado e irascible, ni se puede esperar mucho entusiasmo ante nuestra alegría cuando el otro está triste. No es sólo saberlo también es leerlo en sus reacciones. Es lo que generalmente conocemos como empatía. A menudo lo confundimos con simpatía, y no tienen el mismo sentido.

Al contrario de la simpatía, la empatía no supone sentir lo mismo que el otro, sino comprenderlo porque te puedes poner en su lugar. De esta manera, el respeto nace naturalmente y podemos apreciar a la otra persona de una forma más cercana con todo su valor, aunque quizá no comparta lo que nosotros pensamos o sentimos. Ser hábil en este sentido facilita que seamos más honestos y establezcamos relaciones más auténticas, en las que aceptamos las diferencias con naturalidad y respeto, y esto en general puede hacernos apreciar cosas que quizá no imaginábamos.