Plan para frenar los pensamientos negativos

Cuando las ideas negativas sobre una situación o sobre nosotros mismos se apoderan de nuestra mente, podemos tomar una actitud pesimista que incluso deteriorará nuestra salud. Si llegamos a convencernos de que estas ideas ‘negras’ son ciertas, podemos acabar minando nuestra confianza y caer en un bucle de inseguridad.

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Es cierto que algunas personas son más propensas que otras al pensamiento negativo. Por ejemplo, las que han sido educadas por padres demasiado críticos, que han puesto mucho más acento en las cosas que hacían mal que en las que hacían bien, pueden tener en automático mensajes pesimistas y repetitivos sobre su incapacidad o fracaso. De todas formas, cualquier persona puede pasar un momento vital en el que este mecanismo se active por miedo o por falta de digestión de algún fracaso o frustración.

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Cuando esta actitud es persistente y no encontramos la manera de cambiarla, sería necesario hacer una terapia para comprender por qué sucede, cual es el origen y aprender hábitos saludables de diálogo con uno mismo y de cuidado de la autoestima. Prestar atención a estos pensamientos hace que nuestro cerebro se dirija hacia ellos y te hará dudar, por lo que te expresarás con menos convencimiento y los demás lo notarán. Es un círculo vicioso que provoca una gran insatisfacción vital.

Para empezar, te planteo algunos hábitos que puedes aplicar para enfocarte hacia unos pensamientos más saludables:

  • Crea metas a corto plazo y planea tu día a día desde el presente: ¿qué objetivo tienes hoy?
  • Cambia juicios por propósitos. En vez de machacarte con lo que ha salido mal dedica tu energía a plantearte las soluciones o mejoras que puedes hacer y planifícalas.
  • Haz una lista con tus ideas, escríbelas y céntrate en las que contienen soluciones para hacer el plan de acción.
  • Comparte tus ideas. Seguro que los demás pueden ayudarte a darles la vuelta y no verlas tan tremendas.
  • Busca el punto cómico, lleva lo que te preocupa a lo absurdo. El humor ayuda a desdramatizar y cambiar el sentimiento que genera el pensamiento negativo.