Ser generoso sin pillarse los dedos

arbores

Te consideras una persona que da mucho?

A veces tenemos la sensación de estar dando mucho, todo el tiempo, sin recibir nada a cambio.

Este tipo de dinámica, a la larga, nos hace sentir agotados, frustrados, rencorosos, y con la sensación que los demás se aprovechan de nosotros.

Creo que la pregunta a hacerse aquì no es “Doy demasiado?” si no “Doy para dar o doy para recibir algo a cambio?”.

Cuando nos esperamos algo a cambio de un gesto de generosidad, el placer y la satisfacción de dar se difuminan, hasta desaparecer o peor aún transformarse en desilusión, desmotivación o rencor.

El hecho de dar con la expectativa de recibir no significa tan solo que nos estamos esperangenerosidaddo algo material a cambio, más a menudo, sucede que damos movidos por la necesidad de recibir a cambio aceptación, admiración, respeto, reconocimiento, compañia, amor…

Somos seres interrelacionales. Esto significa que cada uno precisamos a los demás para satisfacer nuestras sanas necesidades emocionales. Pero es importante que el intercambio y la comunicación sean espontáneos, auténticos, genuinos, y nazcan del placer y el deseo.

Ahora algunos consejos práctico para ser generoso sin sufrir en el intento:

  1. La primera manera de ser generoso es siendo realmente ti mismo. Compartir tu auténtica
    forma de ser es un regalo muy precioso.
  2. Proponte de ser un poco más generoso con ti mismo cada día.
  3. Cuando das a los demás, hazlo con alegría.
  4. Empieza a distinguir entre dar y sacrificarse.
  5. Recuerda que decir que “no” cuando no sientes que puedes dar desde la autenticidad, te hace muy bien a ti y a los demás.
  6. No se puede dar lo que no se tiene.