Gestionar la rabia

Gestionar la rabia

“Quien no se enfurece jamás por una injusticia, nunca sabrá que ese enfado contiene el germen del amor hacia todo lo que nos hace reaccionar de esta manera.”

-Rudolf Steiner

Porque la rabia es negativa, es vergonzosa. Eso es lo que normalmente nos enseñan. Es un sentimiento innoble que nos lleva a la violencia, nos deshumaniza. La rabia nos lleva a hacer cosas que no queríamos hacer, ni decir, nos hace arrepentirnos.

Entonces por qué tiene que existir, por qué no podemos eliminarla. Quizá no le demos el significado que le corresponde. Todas las emociones son necesarias, tienen una utilidad y responden a una arista de nuestro prisma personal.

La rabia no es más que la respuesta ante la injusticia. Sólo nos generan rabia aquellas cosas que nos importan, que tocan alguna parte importante para nosotros, no es gratuita.

“Es que a ver si me voy a hacer una rebelde ahora… a ver si ahora voy a ser mala” – eso me respondía una paciente hace unos días cuando pregunté qué pasaría si expresara su enfado.

Desde que somos niños nos enseñan que ser “buenos” es no quejarse, conformarse, no subir la voz, ser amable con todo el mundo. Los niños que se quejan, que gritan, que llevan la contraria son “malos”. Así nos inculcan que rebelarse, que discutir, que decir que algo no nos parece no “está bien”. Expresar rabia, desacuerdo, frustración no está bien visto, aunque sentirlo sea completamente normal.

Como nos dice la frase, la rabia es la fuerza que nos impulsa, la que nos lleva a hacer cambios y a luchar por lo que queremos. Cuando algo no nos gusta, nos parece injusto o no lo comprendemos, el enfado se genera biológicamente para impulsarnos a hacer algo por mejorarlo, cambiarlo o abandonarlo si no nos conviene. Es la alarma que nos avisa de que lo que sucede no es bueno para nosotros, o nos está haciendo daño. Reprimirlo es el germen del rencor, una falta de respeto hacia uno mismo. Tenemos derecho a tener límite y decir que se puede ir a paseo… si no respetas tus propios límites, tus valores, tus ideas ¿quién lo hará?

Aquellas personas que son capaces de comprender sus enfados y canalizarlos para crear cosas nuevas tienen la llave del éxito, del mismo modo que las lluvias nutren el suelo y las tormentas arrasan lo que encuentran a su paso.