Gracias!

En recientes publicaciones hablé de la importancia de perdonar, y no menos importante es trabajar nuestra capacidad para estar agradecidos con nuestro entorno, con las situaciones y las personas que nos rodean. Agradecer no sólo es beneficioso para el que lo recibe, también para el que lo genera. Tal como han atestiguado numerosos estudios al respecto, la gratitud es el aspecto de nuestro carácter más fuertemente asociado a la satisfacción vital y todas las cosas buenas que se derivan de ella. Ser agradecido potencia la creación de lazos afectivos, tanto para quien da como para quien recibe le agradecimiento.
Numerosos estudios reflejan los beneficios de agradecer en la calidad de sueño: Ser agradecido contribuye a nuestra paz interior y nos ayuda a combatir las preocupaciones. Las personas que son capaces de comunicarse de forma positiva con su entorno suelen percibir menos estrés, ya que la comunicación es esencial para resolver conflictos, para pedir ayuda o bien para defendernos ante un problema. Asimismo algunos investigaciones sugieren que las personas que acostumbran a ser agradecidas con los demás son más conscientes de las cosas positivas existentes en sus vidas.
En 2009, un equipo de la Universidad de Manchester invitó a 400 adultos de todas las edades –el 40% de ellos con trastornos del sueño– a completar unos cuestionarios en los que se les preguntaba por su gratitud, su sueño y lo que pensaban antes de dormir. La gratitud aparecía relacionada con el hecho de tener más pensamientos positivos, y menos negativos, al irse a la cama .En definitiva, estar agradecido les ayudaba a dormir mejor, en la medida en que se acostaban más tranquilos y menos preocupados.
Si se cultiva la gratitud a lo largo del día es más probable que los pensamientos positivos sean mayoría en el momento de irse a la cama. Os animo a que esta semana conectéis con este sentimiento y trabajéis la expresión del agradecimiento.
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